El lado B de la hidrovía: el crecimiento del narcotráfico y los peligros del crimen organizado internacional

Paraguay se transformó en uno de los principales nodos logísticos de la cocaína de Sudamérica. La conexión a través del río con la provincia enciende alarmas por la falta de controles. El investigador paraguayo Carlos Peris señaló a Aire de Santa Fe que el Paraná se transformó “en una ruta clave” del tráfico de drogas. Advirtió que sólo se detecta el 2 por ciento de la droga que sale por el río.

POR GERMÁN DE LOS SANTOS

¿Por qué la transformación de Paraguay como una plataforma de salida de la cocaína que se produce en Sudamérica debe preocupar a Santa Fe? Hay un motivo. La hidrovía, una ruta fluvial de 3.400 kilómetros, es la que une a la provincia con este país, con un flujo de tráfico fluvial que durante el pico de la cosecha de soja alcanza las 300 barcazas por día, con otra particularidad: con escasos controles.

Una muestra de este esquema de tráfico de drogas a través del río Paraná se hizo palpable en una causa judicial que se inició en setiembre de 2019, cuando Prefectura Naval secuestró unos 291 kilos de marihuana que venían desde Asunción en el barco tanquero Don Juan, que amarró en una boya del lado entrerriano, cerca de La Paz. Y en lanchas rápidas, una banda de narcos paraguayos llevó el cargamento a Santa Rosa de Calchines, Santa Fe, donde existía un centro de acopio de los estupefacientes.

El especialista Carlos Peris sostiene que el Paraná se transformó “en una ruta clave” del tráfico de drogas.

La organización asentada en Santa Fe estaba conformada por ciudadanos paraguayos y santafesinos que tenían contactos con la provincia de Buenos Aires. Por este caso, nueve personas fueron condenadas en un juicio abreviado a penas de entre dos y seis años de prisión, como publicó Aire de Santa Fe. Las sentencias más duras fueron para los paraguayos Emilio Curi HuespeMauricio Bogado Leiva Hugo Rolón Valdez. El único santafesino condenado fue un pescador que se llama Héctor Fernández; según la investigación del fiscal Walter Rodríguez era el dueño de la embarcación El Sabalito, que usaban para trasladar el cargamento de marihuana desde el buque a la costa santafesina.

Los investigadores presumen que la caída de Itatí como centro de acopio de marihuana, en marzo de 2017, obligó a los narcos paraguayos, que son los mayores productores del cannabis, a buscar otros canales más sofisticados que aquel enclave en Corrientes para llegada de la droga a la Argentina.

El problema que asoma ahora, y que tuvo cambios en el mapa del narcotráfico durante la pandemia, para ser más complejo, luego de que en febrero pasado se detectaran en Europa 23 toneladas de cocaína que salieron en diciembre del puerto de Asunción y que atravesaron en dos barcazas, cargadas con contenedores que cargaban latas de pintura, toda la hidrovía sin ser detectadas.

“Paraguay se va cocainizando por una alta demanda internacional porque es manejado por grupos trasnacionales, como PCC, a través de la hidrovía”,indicó el sociólogo Carlos Peris.

Esto abre un nuevo peligro en el mapa del narcotráfico, sobre todo por los problemas que enfrenta la provincia de Santa Fe, con el desarrollo cada vez más pronunciado de organizaciones criminales en Rosario. Aire de Santa Fe entrevistó al sociólogo paraguayo Carlos Peris, especialista en narcotráfico, que realizó un trabajo detallado sobre la transformación de Paraguay como nodo logístico.

En ese informe, bajo el rótulo “el mercado ilegal de la cocaína en Paraguay”: desarrollo, proyecciones y perspectivas”, Peris establece como punto novedoso de análisis que ese país empezó a transformarse en productor de cocaína en el territorio, destinada para la exportación. Se descubrieron laboratorios en el Chaco paraguayo, en la frontera cercana a Bolivia, que aportan elementos para la hipótesis de Peris.

-¿Porqué en medio de la pandemia Paraguay se transformó en un punto neurálgico del tráfico de cocaína en Sudamérica?

-Para hablar del presente es necesario ir un poco hacia atrás para ver el origen. El narcotráfico está en Paraguay desde la década del 50, cuando empieza el tráfico de marihuana y heroína en la frontera entre Paraguay y Brasil. En ese momento el país comienza a convertirse en un centro de logística por las facilidades que daba el dictador Alfredo Stroessner –quien estuvo en el poder en esa nación desde 1954 hasta que una insurrección militar lo derrocó el 3 de febrero de 1989- en el poder. El lema del dictador era “para los amigos todo, para los enemigos palos”. El negocio del contrabando es el que llevan adelante los militares hasta 1989. Y a partir de la caída de Stroessner se democratiza lo legal pero también lo ilegal. Fahd Jamil Georges, un empresario brasileño, se establece en la frontera entre Pedro Juan Caballero y Pontá Porá, alrededor de 1991 y pasa a controlar el tráfico de marihuana. En esa fecha –el 26 de abril de 1991- asesinan al periodista Santiago Leguizamon. Fue como el caso de José Luis Cabezas en Paraguay. Pero a diferencia de lo que ocurrió con el fotógrafo, el asesinato de este periodista, que era dueño de la emisora ZP 31 Radio Mburucuyá, sigue impune. Lo que ocurrió además fue que, como ocurrió en Argentina con Alfredo Yabrán, el empresario Fahd Jamil Georges pierde su anonimato. Empieza a enfrentar causas judiciales en Brasil y en Paraguay, y a fines de los 90 inicia su retirada de los negocios. En 2002 empieza a entrar en Paraguay, en Pedro Juan Caballero, Fernandinho Beira Mar, el líder de Comando Vermelho, que rompe la estructura del negocio de los patrones zonales que manejaban el tráfico de marihuana. Arranca una época dominada por los empresarios de la droga, y comienza una disputa entre Comando Vermelho y los patrones zonales. En 2016 se abre otra etapa, cuando es asesinado en una emboscada con más de 100 hombres Jorge Rafaat Toumani, un empresario al que asesinan en una emboscada en Pedro Juan Caballero (los atacantes usaron más de 400 balas del calibre .50, un antiaéreo que se había montado en una camioneta). Rafaat fue el último patrón zonal, y a partir de su muerte la organización brasileña Primer Comando Capital (PCC) empieza a manejar el negocio en la frontera con el tráfico de droga y armas, secuestros y grandes asaltos, como fue el cinematográfico robo a Prosegur en Ciudad del Este en 2017, donde intervinieron 50 hombres.

“La hidrovía es el único camino para que las mercaderías legales y ilegales se internacionalicen”, explicó Peris.

-¿Con la llegada del grupo brasileño Primer Comando Capital cambia la matriz del narcotráfico y Paraguay pasa a ser base de la exportación de cocaína?

-PCC es la máxima expresión del crimen organizado. La marihuana sigue siendo hegemónica en Paraguay, pero con la entrada de estos grupos transnacionales empieza a tener injerencia muy fuerte el tráfico de cocaína. En la primera década de los 2000 Paraguay era un lugar de paso desde la región andina hacia Brasil, como señala un informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). Luego empieza a verse que en Asunción se consume pasta base y crack, que es el residuo de la producción de cocaína y tiene un bajo valor, lo que demuestra que hay una producción autóctona de cocaína. A partir de 2013 aparecen las primeras alertas cuando se van encontrando laboratorios clandestinos y se secuestran precursores químicos . Aparecen además especialistas colombianos en producción de cocaína en el Chaco paraguayo, donde detectamos en un trabajo de investigación con InSight Crime –organización que estudia el crimen organizado en Latinoamérica– una alianza en esa región, donde en establecimientos ganaderos funcionan pistas de aterrizaje para aviones que traen cocaína y hojas de coca de Bolivia y Perú. También se detectaron que se envían a Paraguay hojas de coca para producir la materia prima de la cocaína. A raíz de esto se secuestran contenedores en Hamburgo y Amberes, con más de 23 toneladas de cocaína que pasan por la hidrovía.

-¿Actualmente el tráfico de cocaína está centrado en la hidrovía del rio Paraná?

-La cocaína se mueve por contenedores. Salen de los puertos legales de Paraguay y pasan por la hidrovía para llegar a distintas partes del mundo. No existen los controles en el río por una contradicción del propio sistema. Si hay más controles el tráfico de contenedores se complica y como consecuencia se retarda el comercio. Es parte del sistema. El observatorio de la ONU en 2019 señala que el 90% de la droga se mueve en grandes cantidades a través de contenedores y sólo el 2 por ciento de esas cargas se requisan. Lo que estoy queriendo decir es que Paraguay pasa por un proceso de cambio: una forma de gestión del narcotráfico, desde los militares a los patrones zonales y a los empresarios, y ahora a grupos criminales internacionales. Hoy la máxima ganancia está en la cocaína. Esa es la razón por la cual Paraguay dejó de ser un país de paso para transformarse en un país de producción y un nodo logístico. La droga se distribuye por la vía fluvial. Por estudios de trazabilidad de la droga se detectó que se vendió cocaína paraguaya en Australia, Emiratos Árabes, y Europa. Paraguay se va cocainizando por una alta demanda internacional porque es manejado por grupos trasnacionales, como PCC, a través de la hidrovía.

Peris señaló que “esta organización está reclutando hombres en las cárceles paraguayas. Y este fenómeno se expendió durante los últimos años de manera notable”

-¿Qué rol cumple la hidrovía en toda la trama logística del negocio del narcotráfico?

-Tiene un rol importante porque Paraguay es un país mediterráneo. La hidrovía es el único camino para que las mercaderías legales y ilegales se internacionalicen. Vemos que en la hidrovía creció el tráfico de marihuana y de cocaína y otros delitos, como el “ordeñe” (robo) de combustible. La hidrovía al ser el único canal para conectarse internacionalmente es el camino no sólo para el comercio legal sino también para el narcotráfico a través del tráfico con barcazas. Del lado paraguayo el control que se hace no es a las barcazas sino es un control de territorio a territorio a través del río. La mirada en Paraguay está centrada en el contrabando menor, en las lanchas que pasan de ClorindaFormosa, a Asunción con bolsas de azúcar, tomate, y artículos limpieza. Ese es el control en la hidrovía desde el lado paraguayo. Las barcazas no son controladas para agilizar la libre circulación de los ríos.

-¿La base de reclutamiento en Paraguay de la organización Primer Comando Capital es en las cárceles?

-Esta organización está reclutando hombres en las cárceles paraguayas. Y este fenómeno se expendió durante los últimos años de manera notable. Hace poco tiempo se descubrió que esta organización criminal había montado una universidad en la Triple Frontera, entre Paraguay, Brasil y Argentina. La pantalla era una facultad de medicina, pero en realidad muchos de los supuestos estudiantes eran en su mayoría miembros de PCC. Se descubrió que la franquicia de esta universidad era el camuflaje de PCC. Estaban armando un grupo logístico. PCC se hace visible cuando hacen un gran golpe como en Ciudad del Este en 2017. Esta organización encontró un lugar perfecto en la triple frontera, donde hay altos niveles de corrupción, con fronteras grises, sin radares. Es el lugar perfecto.