¿Qué estragos producirá en América Latina el calentamiento global?

El planeta sigue calentándose. De no tomar medidas urgentes, la humanidad se enfrentará a retos jamás vistos antes. En un reciente informe, el Grupo Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático (IPCC) alertó sobre la posibilidad de un calentamiento superior a los 2°C respecto al nivel preindustrial.

América Latina se encuentra en la lista de las regiones que pueden sufrir daños considerables a causa de los perniciosos efectos del cambio climático.

Todos los países latinoamericanos se comprometieron a cumplir con las cláusulas del Acuerdo de París, que tiene como meta reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para detener el agravamiento del calentamiento global.

El documento estableció el objetivo de mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2°C respecto a los niveles anteriores a la Revolución Industrial.

El reciente informe del IPCC también tiene como meta limitar el incremento de la temperatura a 1,5°C con respecto a esos mismos niveles.

Sputnik habló con la directora de Ciencias de la Atmósfera e Hidrosfera del Instituto Geofísico del Perú, doctora Yamina Silva, para conocer su pronóstico sobre cómo puede el cambio climático afectar a los latinoamericanos.

Prepárense para el impacto
Las zonas más afectadas por el cambio climático en América Latina son sobre todo las islas y la costa oceánica: para ser más precisos, el Caribe y América Central.

Entre los países de América del Sur, los que menos están preparados para los efectos dañinos de este fenómeno son Perú y Bolivia. La situación es relativamente mejor en el caso de Colombia y Ecuador, pero esto tampoco significa que estén suficientemente preparados para afrontar fenómenos climáticos extremos.

“De todas maneras, un acontecimiento fuerte será dramático y catastrófico [para estos países]. Hay que aclarar que los más afectados serán los países que tienen mucha pobreza y que carecen de capacidad de recuperación”, explicó Yamina Silva.

Perú es lamentablemente uno de esos países: si bien cuenta con una economía de tamaño medio, sus sistemas de prevención y de gestión de riesgos son limitados e insuficientes.

El país ha avanzado mucho al respecto en los últimos años, pero el progreso todavía es insuficiente como para combatir los efectos de los desastres recurrentes que están por venir.

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La región no solo tiene problemas con el calentamiento global, sino también con los sismos. Estos traerían consigo destrucción. En el caso concreto del Caribe, existe una amenaza permanente de huracanes, lo que quiere decir que es una región muy sensible a cualquier cambio.

Inundaciones y sequías
El estudio del IPCC afirma que en el año 2100 la elevación del nivel global del mar sería 10 centímetros inferior al calentamiento global de 1,5°C en comparación con el de 2°C. Países insulares como Kiribati, en el Pacífico, corren el riesgo de desaparecer en este siglo.

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En América Latina, afortunadamente, no hay pequeñas islas que puedan desaparecer a causa del calentamiento global. No obstante, existe otro problema vigente en la región: la degradación de los bosques amazónicos.
La deforestación tendría un efecto negativo sobre la zona de los Andes en forma de reducción de la humedad, lo que generaría menos precipitaciones. El problema es más grave en las zonas del Altiplano y del norte de Brasil, donde existe un elevado riesgo de sequías.

“En América Latina ya tenemos más regiones que tienen problemas de sequías y esto está vinculado con la variabilidad que tenemos tanto en el Pacífico como en el Atlántico. Con el calentamiento global es posible que estos acontecimientos se intensifiquen más”, declaró Silva.

La región también tiene muchos problemas con el agua: muchos países tienen conflictos sociales internos relacionados con su uso. En gran medida esto atañe a las zonas de las cuencas, donde los recursos hídricos están presentes en proporciones desiguales entre su parte alta, donde se generan las lluvias, y la baja.

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El problema es grave, porque el agua es muy necesaria para la agricultura y otras actividades.

La posibilidad de que surjan las llamadas ‘guerras climáticas’ en América Latina es relativamente baja. Paralelamente, es verdad que en el pasado la región ya vivió problemas aparentemente derivados de la escasez de agua, como una guerra entre Bolivia, Chile y Perú, apuntó la experta.

Alerta por ‘El Niño Costero’, el posible indicador de un fenómeno climático global
En las últimas décadas se han observado cambios en la intensidad de los acontecimientos climáticos extremos. El ejemplo paradigmático serían los sucesos de 2017 en la costa de Perú, a los que se bautizó como ‘el Niño costero’. El desastre ecológico estuvo marcado por diluvios y corrimientos de tierra. La científica describió que los hechos fueron de corta duración pero extremadamente intensos.
Todavía no está claro cuál fue el detonante de ‘el Niño costero’ que afectó a Perú en 2017. Está asociado con factores que tienen que ver con la variabilidad en el Pacífico, pero más a nivel local, y no tanto a nivel mundial, como ocurre con ‘el Niño’ global.

“La relación entre la frecuencia del fenómeno de ‘el Niño’ con el calentamiento global ha sido objeto de sesgo. Existe incertidumbre en cuanto a las causas del aumento de la frecuencia de este fenómeno. Lo más probable es que la reiteración de los ‘Niños’ en las últimas dos décadas haya estado asociada a la variabilidad del Pacífico, el llamado fenómeno de Oscilación del Sur”, señaló Yamina Silva.

En su historia, Perú ya ha experimentado desastres climáticos similares a los efectos de ‘el Niño costero’: las lluvias torrenciales de 1925. Esto quiere decir que aparentemente se trata de un acontecimiento poco frecuente, explicó la científica.

“Podríamos deducir que puede empezar a ocurrir con más frecuencia en el futuro a causa de la subida de las temperaturas en el planeta, pero no tenemos por ahora la certeza en la conclusión”, destacó.

Posibles soluciones
Es un axioma universalmente aceptado que la causa principal del calentamiento global son las emisiones de gases de efecto invernadero. Pero el ‘aporte’ de cada uno de los países de América Latina no está ni cerca del de los líderes mundiales de emisiones de dióxido de carbono, porque, en términos de desarrollo económico, América Latina es una región incipiente, puntualizó.

“No tenemos el nivel de desarrollo que hay en el hemisferio norte. La reducción de las emisiones en América Latina tiene que ver sobre todo con la reducción de la desforestación. El Acuerdo de París, el gran compromiso que han asumido Perú y los otros países, apunta a la necesidad de la conservación de los bosques como consumidores de CO2”, dijo Silva.
Por otro lado, la lucha contra el calentamiento global supone la reducción de las emisiones industriales, que son pocas en la región, excepto en Brasil y Argentina.

Estos son países cuyas emisiones están relacionadas, sobre todo, con la agricultura. Es necesario entender que sería muy difícil reducir las emisiones vinculadas con el sector agrario para estos países porque es una actividad económica importante para ellos, concluyó la científica.

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