Frontera

Damián Almirón, el brillante científico paraguayo que se destaca en el exterior

Nicolás Almada ([email protected]).

La semana pasada, el Diario La Nación se hacía eco de una importante investigación sobre el cáncer cerebral realizada en una prestigiosa universidad de los Estados Unidos, encabezada por una mente brillante de sangre paraguaya que, a kilómetros de distancia de su país natal, lleva en alto su bandera y su pasión por la ciencias médicas.

El joven científico paraguayo, Damián Almirón Bonnin, actualmente realiza una investigación sobre Glioblastoma (un cáncer cerebral de alto grado) en la Universidad de Dartmouth, donde también participa de un programa de post-grado denominado “MD-PhD” (un doble doctorado, en ciencias básicas y en medicina).

A sus 32 años de edad, Almirón Bonnin se ubica en un lugar soñado por aspirantes a médicos y científicos de todo el mundo. Un lugar poco accesible para cualquier persona, más aún para un extranjero.

Las adversidades significaron para él siempre oportunidades, no barreras. Desde adolescente, su interés hacia la salud del prójimo y su curiosidad por lo aún desconocido, lo llevaron por caminos donde siempre sobresalió y en los que alcanzó un nivel académico envidiable.

Almirón ofrece una charla sobre su investigación al cáncer cerebral en el Centro del Cáncer
Almirón ofrece una charla sobre su investigación al cáncer cerebral en el Centro del Cáncer «Norris Cotton». GENTILEZA.

Damián Almirón está casado felizmente con una hermosa paraguaya, así es como él mismo describe orgullosamente a su esposa a La Nación. Vive en el estado de New Hampshire (EE UU) y desde hace 15 años se encuentra forjando los pilares de su carrera en el país norteamericano.

Nació en Asunción, pero vivió gran parte de su niñez y adolescencia en Ciudad del Este, donde reside gran parte de su familia. Desde que tiene uso de la razón, explica Almirón, su sueño fue ser doctor.

Desde pequeño, sintió el llamado para asistir a los hermanos más necesitados, tanto que los trece años ya hacía un voluntariado en el Centro de Salud de CDE y participaba de campañas de donaciones. Realizó su etapa escolar en el Anglo-Americano de la capital altoparanaense. A los 17 años, su vida dio el giro que le abriría camino en una de las naciones más pujantes del planeta.

Una beca le abrió un mundo de posibilidades

“Todo comenzó en Asunción cuando fui seleccionado para hacer el bachillerato internacional en el United World College de los EE UU (UWC-USA), que tenía una duración de 2 años. Esa vez, solo había una beca y se presentaron jóvenes de 16 a 18 años de todo el país. Había mucha competencia”, recuerda el compatriota.

Siempre agradeciendo a Dios y la Virgen, expresa Almirón que tuvo la chance de complementar sus estudios secundarios en el UWC-USA, experiencia que le ayudó a dar un salto intelectual enorme, según destaca. Desde este punto, nada lo pudo parar. Y con coraje y firmeza, empezó a dar sus primeros pasos por un camino que, sin saber lo que le deparaba, estaba seguro de querer transitarlo.

“El UWC-USA es uno de los mejores colegios internacionales del mundo donde estudiantes de más de 70 países son seleccionados para desarrollarse académicamente en un ambiente de tolerancia multicultural. Esta fue una experiencia fundamental para mí”, acota Almirón en la entrevista.

Bioquímico, con honores

Tras un par de años en los EE UU y habiendo concluido el bachillerato, Almirón tuvo nuevamente la fortuna de ser seleccionado para el “Earlham College”, universidad ubicada en Indiana.

En esta casa de estudios, la calidad de educación que recibió fue increíble, señala Almirón. “Ahí tuve la oportunidad de explorar mi curiosidad intelectual y profundizar mi conocimiento científico en el contexto de medicina. En Earlham termine bioquímica y gracias a Dios, con honores”, afirma.

Ya con una formación muy relacionada al campo médico y con suficiente conocimiento científico, Almirón decidió postularse para una beca de post-grado en Dartmouth, una de las universidades más prestigiosas del mundo, que conforma la “Ivy League” con Harvard, Princeton, Yale, entre otras.

Con mirada atenta y delicadeza extrema, Almirón analiza una muestra en laboratorio. GENTILEZA.
Con mirada atenta y delicadeza extrema, Almirón analiza una muestra en laboratorio. GENTILEZA.

«Tantas enfermedades incurables, por ende, tantas curas por descubrir»

En ese punto, el joven connacional manifiesta que desde chico le impresionó cómo el médico es capaz de utilizar su conocimiento clínico-patológico para sanar al paciente. No obstante, en ese trajín, se dio cuenta que todavía hay tanto que no se sabe en el campo de la medicina. “Hay tantas enfermedades incurables y, por ende, tantas curas por descubrir”, indica.

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Por este motivo, Almirón se postuló al programa “MD-PhD”, que combina el doctorado en medicina con el doctorado en biología molecular. Este programa tiene por objetivo la preparación rigurosa en investigación científica en donde el médico tiene la oportunidad de buscar avances en la cura de las enfermedades que padecen sus pacientes.

El compatriota posa frente al Baker-Barry Library, edificio emblemático del Dartmouth. GENTILEZA.
El compatriota posa frente al Baker-Barry Library, edificio emblemático del Dartmouth. GENTILEZA.

«No ingresarás, sería más fácil que vuelvas a tu país», le decían…

Almirón Bonnin se puso un objetivo ideal, plausible y ambicioso, no obstante, era una meta bastante difícil de cumplir, ya que el MD-PhD es, probablemente, el programa de post-grado más selectivo que existe.

“Lo primero que me decía la gente es que no iba a poder, que era imposible para un extranjero estudiar medicina en USA y mucho menos acceder al MD-PhD. Esto tenía su grado de verdad. La mayoría de las universidades no aceptan extranjeros y las que aceptan suelen ser las más prestigiosas y solo aceptan uno o dos extranjeros cada año, a veces ninguno. De hecho, varios profesores me dijeron que lo mejor era volver a Paraguay”, refiere.

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Sin embargo, el desafío que se le presentaba le hizo sentir aún más motivado y determinado. Estudió mucho y rindió lo equivalente a “un examen de ingreso paraguayo”. Luego de un largo proceso de postulación, quedó seleccionado para varias universidades, entre ellas, Dartmouth. Donde se le otorgó una beca completa para el MD-PhD.

En la actualidad, Almirón expresa con felicidad que su PhD prácticamente ya concluyó y que dentro de poco culminará su acreditación médica. “Mi objetivo es complementar atención médica con investigación científica y así poder ofrecer el mejor servicio médico posible a cada paciente, especialmente a aquellos que sufren enfermedades complicadas”, menciona el científico en relación a su deseo a futuro.

Trabajando con el microscópico digital. GENTILEZA.
Trabajando con el microscópico digital. GENTILEZA.

Investigar, un deporte en equipo

Almirón tiene la convicción de que una investigación médica y científica es un “un deporte que se juega en equipo”, es decir, que se necesita de un equipo de profesionales especializados en varias disciplinas.

En ese sentido, destaca el investigador que tuvo como mentor, en Dartmouth, al Dr. Mark Israel, ex director del Centro de Cáncer de la universidad y actual director del Israel Cancer Research Fund. Asimismo, compartió laboratorio y conferencias con personas sumamente preparadas.

“Con este grupo investigamos cánceres cerebrales de alto grado como el glioblastoma. Este tipo de investigación supone un capital humano y económico muy grandes. Me considero muy afortunado de haber tenido la oportunidad de encabezar varios proyectos científicos con este grupo”, alega.

Diseñar estrategias de tratamiento

En términos científicos, Almirón explica que el glioblastoma multiforme (GBM) es el tumor cerebral primario más común y agresivo, que además posee una de las peores tasas de supervivencia de todos los cánceres. Pese a la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia, estos tumores casi siempre se vuelven resistentes al tratamiento y usualmente son incurables, sostiene.

“Nuestro trabajo se enfoca en entender los mecanismos biológicos responsables por la agresividad del GBM para así poder diseñar estrategias de tratamiento más efectivas contra esta enfermedad. Actualmente estamos llevando a cabo estudios preclínicos para poder introducir nuevos y mejores tratamientos para el GBM”, asevera.

A futuro, señala Damián que le gustaría extender sus estudios a las células madres cancerígenas, en donde existe evidencia que sugiere que de este tipo de células se origina el cáncer. “Es posible que, si comprendemos como detener su desarrollo, podríamos acercarnos a encontrar una cura para el cáncer”, dice.

Un importante periódico científico resalta su investigación en la portada. GENTILEZA.
Un importante periódico científico resalta su investigación en la portada. GENTILEZA.

Paraguay y su sistema médico

Al ser consultado sobre la óptica que mantiene sobre el Paraguay, Almirón explica que está al tanto de las dificultades que atraviesa el país, con respecto a la atención médica. “Siempre que vuelvo intento hacer algo, mayormente a través de voluntariado”, agrega.

Asegurando que hay mucho por mejorar en el país en términos de atención médica, recuerda el caso de María, una paraguaya con cáncer cerebral que vive en el interior. Y que por ser de escasos recursos, no ha podido recibir “ni los mínimos tratamientos adecuados”. “Desafortunadamente, esta es una realidad que les toca vivir a miles de paraguayos”, lamenta.

A pesar de la precariedad del sistema, Almirón destaca que Paraguay cuenta con profesionales de la salud excelentes y que están comprometidos con que sus pacientes reciban la mejor atención médica.

El joven científico ofreciendo una charla en Harvard, en el New England Neuro-Oncology Symposium. GENTILEZA.
El joven científico ofreciendo una charla en Harvard, en el New England Neuro-Oncology Symposium. GENTILEZA.

«El sistema debe mejorar, pero el paraguayo también debe poner de sí»

El compatriota habla también sobre lo que se podría replicar de los EE UU en Paraguay. En esa línea, indica que la responsabilidad ciudadana americana es algo a emular.

“Como ciudadanos necesitamos poner nuestra parte para mejorar las cosas en la medida que nos sea posible, ya sea a través de voluntariado, donaciones o simplemente cuidando nuestra salud y la de nuestros seres queridos. Si cada paraguayo/a adoptase medidas de salud preventiva mínimas, se reduciría significativamente la sobrecarga al sistema medico paraguayo”, dice.

«La enfermedad no ve el color político ni la clase social»

De todas maneras, insiste Almirón que el Gobierno debe analizar la problemática del sistema médico paraguayo, evaluando la efectividad de las políticas de salud vigentes. “Reformas prácticas e inteligentes basadas en evidencia científica serán fundamentales para dar al médico el apoyo adecuado para mejorar la atención médica”, defiende.

Pero por sobre todo lo mencionado, el joven científico -pero de abrumador conocimiento- cree que a la salud se la debe mirar sin motivaciones políticas o económicas, ya que es un tema que afecta a todos, sin distinción, y que las enfermedades no ven partido político o clase social.

Almirón proyecta también más adelante, si se da la oportunidad, volver al país para contribuir de una manera más directa y significativa.

Investigador paraguayo, con mucho que ofrecer

Ya en la parte final de la entrevista, no deja de destacar Damián que en Paraguay se está empezando a invertir más en investigación y desarrollo, así como hacen la CONACYT e ITAIPÚ. “Me parece excelente. Ojalá cada vez se pueda apoyar más al talento paraguayo”, afirma.

Añade que también le gustaría que el investigador paraguayo busque establecer colaboraciones internacionales con centros de investigación de alto nivel. “El investigador paraguayo tiene mucho que ofrecer”, dijo al sostener que los líderes del Paraguay deberían apreciar y dar mayor espacio al talento nacional en escuelas, colegios y universidades. “En Paraguay hay jóvenes excelentes y merecen nuestro reconocimiento”, declara. LA NACION

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