Agronegocio

Monsanto condenado por su herbicida “estrella”

La multinacional, recientemente adquirida por Bayer, fue condenada el pasado sábado por un tribunal de San Francisco, Estados Unidos, a pagar 290 millones de dólares a Dewayne Johnson quien padece cáncer linfático. Según el veredicto de Tribunal Monsanto actuó con malicia debido a que no comunicó que su herbicida Roundup contenía glifosato cancerígeno.

En su denuncia Johnson señaló que la enfermedad apareció luego de utilizar el producto en los terrenos escolares de la ciudad de Benicia, en California, donde trabajaba como jardinero. El fallo del caso se basó en los informes de la Agencia Internacional para la Investigación sobre Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés), un organismo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que en el año 2015 calificó al glifosato como potencialmente cancerígeno.

Esta es la primera vez que Monsanto/Bayer se sientan en el banquillo de los acusados debido a su producto estrella, el Roundup, vendido en más de 130 países y aplicado a un centenar de cultivos y cuyo principio activo fundamental es el glifosato. Bayer adquirió definitivamente Monsanto en junio pasado por la suma de 66.000 millones de dólares, desde entonces ha pretendido despojarse de la mala fama con la que carga el nombre de la multinacional anunciando incluso la desaparición del nombre “Monsanto”, sin embargo este fallo es un duro golpe a esas intenciones ya que abre las puertas a condenas similares en otros cientos de casos que han sido denunciados en EEUU y otros países.

En Paraguay, el glifosato es utilizado en cerca de tres millones y medio de hectáreas sembradas con soja trangénica, con un volumen de importación que en 2016 rondaba las 11 mil toneladas del producto. El uso de agrotóxicos creció exponencialmente en el país desde la aparición de los cultivos trangénicos, pasando de 8 mil toneladas de veneno usados en 2009 a más de 45 mil toneladas que se utilizaron en 2016.

En promedio cada paraguayo “consume” 6.5 litros de agrotóxicos por año. El uso intensivo de los venenos, y particularmente del glifosato, ha dejado varios casos de intoxicación en el país; el caso más recordado es el del niño Silvino Talavera, ocurrido en el año 2003, quien falleció días después de haber sido afectado por la fumigación con glifosato que realizaba un sojero en la zona de Itapúa.

También existen casos más recientes como el de la Colonia Yerutí, Departamento de Canindeyú, allí toda la comunidad fue víctima de intoxicaciones por el uso de agrotóxicos en enero de 2011, como consecuencia de esto falleció Rubén Portillo, un joven agricultor del lugar. También en Canindeyú, pero en el Asentamiento Huber Duré, en julio de 2014, dos niñas Adela (de 6 meses) y Adelaida (3 años) fallecieron a causa de intoxicaciones causadas por los agrotóxicos utilizados por sojeros de la zona, también en esa ocasión varias otras personas de la comunidad resultaron afectadas por los tóxicos.

En todos estos casos existieron denuncias ante los órganos judiciales paraguayos, sin embargo solo el caso de Silvino Talavera llegó a una condena de los responsables de la fumigación, condena que posteriormente fue suspendida por otra instancia judicial. Los demás casos de fumigaciones ilegales e intoxicación de comunidades enteras por parte de grandes productores de soja transgénica que utilizan agrotóxicos han quedado en la impunidad o directamente no son investigados por la justicia.

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