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Terrorífico relato de cómo mató sin piedad a cinco y luego actuó normalmente

Terrorífico relato de cómo mató sin piedad a cinco y luego actuó normalmente

Bruno y Dalma se casaron en enero de este año, pero el joven tenía otra amante, con quien pretendía irse del país.

Bruno Javier Marabel Ramírez (19) trabajó normalmente en su puesto laboral hasta la medianoche en que ocurrió el macabro asesinato de toda una familia y luego actuó como si nada hubiera ocurrido ante su entorno. Tras el crimen llevó a su amante a la “casa del horror” para que lo acompañe, porque no podía dormir solo, y posteriormente organizó allí un karaoke.

El comisario Benicio Ramírez, jefe del departamento de Homicidios de la Policía, dio a conocer más detalles de la confesión que hizo Bruno Marabel en la comisaría. En charla con la 970 AM mencionó que el joven trabajó normalmente hasta la medianoche del 1 de octubre en el puesto de comidas rápidas (Burger King – Palma), local que tuvo que limpiar y luego cerrar; luego fue a asesinar a toda la familia.

Conforme al dato brindado por el uniformado, el autor confeso señaló que a la 01:00 de la madrugada del 2 de octubre salió de su trabajo y se dirigió a la vivienda donde estaban Dalma Rojas, sus dos hijos pequeños (de una anterior relación), su madre Elva Rodas y su padrastro Julio Rojas.

Bruno no contó el motivo que lo llevó a cometer tan drástica decisión de acabar con la vida de las cinco personas y tampoco por qué lo hizo con tanta saña, especialmente contra los más pequeños, atendiendo que una de las pequeñas víctimas fue estrangulada y luego apuñalada en 17 partes ya post mortem.

Tras esto, el joven salió de la casa y deambuló por las calles del microcentro a bordo de su motocicleta hasta que amaneció. El comisario no precisó dónde se refugió en los dos días posteriores al crimen, pero sí contó que al tercer día decidió volver a la vivienda en cuestión.

LLEVÓ A SU AMANTE PORQUE NO PODÍA DORMIR

Como “no podía dormir solo” entonces llevó al sitio a su “novia” Alba Rosalía Armoa Núñez (18), quien en realidad era su amante y está imputada en calidad de cómplice. La fiscal del caso Esmilda Álvarez contó que existe un certificado de matrimonio de Bruno Marabel y Dalma Rojas, que comprueba que la pareja se casó el pasado mes de enero en la ciudad de Itá, ciudad natal del sospechoso.

“Puedo afirmar (que eran esposos) porque tengo el certificado de matrimonio, tampoco hubo separación ni ruptura ni nada. Al contrario, él era el marido y vivía en esa casa en esa calidad. Una vez que la esposa desaparece de la escena (muere), la señorita Alba va a la casa en calidad de una amiga más cercana, a no olvidar que fue la persona con la que él pretendió fugarse del país”, refirió la representante del Ministerio Público a la 650 AM.

Al respecto el comisario Ramírez indicó que el investigado no dijo en ningún momento en su charla con los policías que estuviera casado con Dalma. Lo que sí manifestó fue que hace dos años estaban juntos. Tampoco mencionó que estuvieran separados. El entrevistado añadió que ahora están abocados a investigar la autenticidad del documento hallado en la vivienda sobre el matrimonio.

BRUNO VOLVIÓ A SU RUTINA

Bruno Marabel iba normalmente a su puesto laboral tras la matanza, como si nada hubiera pasado, mientras los cadáveres de los fallecidos comenzaban a descomponerse en la vivienda donde él iba a descansar cada noche.

A una semana del hecho, inclusive el joven invitó a sus compañeros de trabajo para cenar y luego compartir en la casa una noche de karaoke. Se trata de los hermanos María Araceli Sosa Díaz (22) y Marcelo Gabriel Sosa Díaz (23), quienes también están imputados en calidad de cómplices.

El comisario mencionó que tanto la novia, como la compañera y el hermano de esta dijeron que no percibieron nada macabro en la vivienda, pero sí que había un olor desagradable y sangre en varias partes de la casa. Le preguntaron a Bruno el motivo de esa situación y él les manifestó que la perra, a quien la tenía en pésimas condiciones, tuvo recientemente sus crías. Todos manifestaron que les llamó la atención que el sospechoso tenía un desodorante de ambiente en la mano rociando el contenido a cada rato.

Así también le preguntaron dónde estaba el resto de la familia. Bruno atinó a responder que habían viajado a otro país y que regresarían dentro de 15 días.

LA CARTA: “ESTOY DESTROZADA”

Una de las procesadas, la joven María Araceli, quien era compañera de trabajo de Bruno, escribió una carta en un papel higiénico que le entregaron en la comisaría para exponer su versión a la opinión pública.

En su escrito, mencionó que conoció hace tres meses a su compañero de trabajo y confirmó que estuvo en la casa del horror, pero que allí solo olió el hedor del orín del can.

“Estoy muy destrozada al igual que todo el Paraguay. Soy madre y padre de una niña de cuatro años, misma edad que uno de los angelitos inocentes que cayó en poder de este loco, psicópata, a quien consideré mi amigo. Pueden preguntar a mis padres o vecinos si llegué a pegar o maltratar a mi hija, yo ni puedo hablarle fuerte a mi hija”, refirió.

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