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Matar o morir: arrancan los octavos de Rusia 2018

Sochi, Rusia | AFP.

Cayó el campeón, temblaron los favoritos y los dos mejores jugadores del planeta tuvieron un pie en el aeropuerto. El Mundial de Rusia arrancó enloquecido y este sábado se cobrará dos nuevas víctimas cuando primero Argentina con Francia, y después Uruguay con Portugal maten o mueran en octavos.

La fiesta acabará demasiado pronto para Messi o Griezmann (que abrirán duelo a las 10:00 de Paraguay en Kazán), y Cristiano Ronaldo o Luis Suárez (14:00 en Sochi), pero el camino se estrecha hacia la final del 15 de julio en Moscú y no hay sitio para casi nadie en este igualado fútbol global que ya no respeta los galones.

Bipolar
Que se lo pregunten a Lionel Messi, candidato a mejor de la historia y líder de una bicampeona del mundo que arrancó fallando un penal ante la debutante Islandia (1-1). Pero aún sería peor, el ganador de cinco Balones de Oro tuvo que asistir impotente a la debacle ante Croacia (3-0) antes de revivir ante Nigeria, cimentando el milagro de la albiceleste (2-1).

Resucitada de entre los muertos, una Argentina desbocada por la adrenalina de quien creyó haberlo perdido todo abrirá unos octavos vibrantes ante una Francia que llega por el camino opuesto.

Cumplieron los prometedores galos ante Australia (2-1) y Perú (1-0), pero acabaron con un insípido empate frente a Dinamarca (0-0) que dejó dudas sobre si el talento todavía tierno de Griezmann, Mbappé y compañía será suficiente contra la rabia contenida de esta generación argentina endurecida por los fracasos.

Será apasionante porque pocas naciones superan en orgullo a estas dos selecciones que ya saben lo que es ser campeonas del mundo y fabricar genios que hacen magia en una cancha cuando les apunta la historia.

La ventaja de la albiceleste es que tiene ahora mismo a uno en plenitud, cuya mayor obsesión es sumar el único título que le falta para convertirse definitivamente en una santidad del fútbol, y de su añorada Argentina.

“Messi es Messi, 65 goles (con la selección) en casi mismo número de partidos (64). Podemos intentar neutralizarlo pero sabemos que con casi nada puede marcar la diferencia”, admitió este viernes el seleccionador galo, Didier Deschamps.

Lo intentará con todo su ímpetu la joven Francia, que tiene de su lado un vivero de talentos criados en la élite y sin ningunas ganas de hacerle el pasillo a nadie, por muy Lionel Messi que sea.

Tampoco Argentina ha sido un ejemplo de estabilidad desde que llegó a Rusia, asfixiada por su propia ansiedad y con Sampaoli perdido en un grupo que a veces parece al borde de la autogestión.

Sin límites
Pero Messi no es el único con un país a las espaldas. También tira del suyo Cristiano Ronaldo, que volverá el sábado a la tórrida Sochi, donde tan feliz fue hace solo dos semanas. Allí, el mismo día que arrancaba en serio una Copa a la que llegaba rodeado de incógnitas sobre su futuro, marcó tres goles con los que le gritó a España, y al planeta en general, que 33 años no son nada cuando no se es de este mundo.

Aquel triplete parecía lanzar a su selección -vigente campeona de Europa-, hacia los octavos, aunque acabó rezando en el agónico final del partido contra Irán (1-1).

Cristiano, sin embargo, no entiende de límites y sueña ahora con llevar a Portugal hasta la final que nunca disputó. Para ello, quizás tuviera que retarse con su íntimo enemigo Leo Messi en unos hipotéticos cuartos de final de diez balones de oro y épica para décadas.

Pero antes Portugal tendrán que pasar por el trago que nadie quería. Si hay alguna selección que nunca muere en Sudamérica esa es la guerrera Uruguay, que solo se va de los torneos cuando la echan.

La bicampeona llega impoluta tras tres triunfos y con la portería a cero, apoyada en un Luis Suárez al que se ve más sereno pero cargado de cuentas pendientes con un Mundial del que salió humillado hace cuatro años, y con Cavani soñando ser protagonista tras un año complicado para el ego en París.

“Hace 12 años que muchos trabajamos juntos y fuimos consiguiendo objetivos paulatinamente, algunos pueden considerar que de manera lenta, pero considerando las limitaciones que tenemos como país futbolístico, a este Mundial llegamos como queríamos”, dijo este viernes Óscar Tabárez sin levantar apenas la voz.

No suele hacerlo el veterano seleccionador de la Celeste, responsable de ilusionar de nuevo a una nueva generación de uruguayos con la gesta de Sudáfrica-2010, cuando aquel equipo liderado entonces por Forlán, Lugano o el ‘ruso’ Pérez solo cayó en semifinales.

“Creo que estamos más cerca que nunca de lo que queremos”, añadió el Maestro.

La respuesta, esta noche bajo la luna del Mar Negro.

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