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Fronteras vulnerables

Hablando sobre el proyecto de reforma impositiva planteado por el Gobierno de Mario Abdo Benítez, el exministro de Hacienda Manuel Ferreira advirtió que con la aplicación de algunos impuestos lo único que se va a lograr es alentar el contrabando y reconoció que el Estado paraguayo no tiene el control de sus fronteras. “Debemos ser conscientes de los problemas serios que tenemos, que nos impiden que este tipo de impuestos funcionen… podrían funcionar en otros países del mundo que tienen control de sus fronteras. Nosotros no tenemos control de nuestras fronteras”, dijo en entrevista a radio ABC Cardinal.

Excluyendo la discusión sobre la reforma, es llamativo que nada más y nada menos que un exministro advierta sobre la falta de control de la fronteras, que es un gravísimo problema de soberanía. Desde hace años se viene hablando de esto, pero, como lo advierte Ferreira, no hay seriedad en los planteamientos y nadie se animó a tocar la cuestión de fondo, porque el dinero sucio del tráfico ilegal en la frontera financia las campañas políticas y llega a quienes manejan el poder.

Es una realidad que toda la frontera paraguaya desde Bahía Negra hasta Paso de Patria está en manos de organizaciones mafiosas. Lo grave es que ellas han permeado toda la estructura estatal encargada de los controles. Es decir, militares, policías, fiscales, jueces y por supuesto, aduaneros están metidos en la rosca de la corrupción. Se sabe que los puestos de Ciudad del Este y Salto del Guairá son los más codiciados, por el volumen de recaudaciones ilegales. Hasta hoy ningún gobierno ha emprendido una campaña real de combate a la estructura mafiosa empotrada en la frontera.

Al inicio de esta administración, habían endurecido los controles en la cabecera del Puente de la Amistad, y los contrabandistas atacaron en más de una oportunidad los depósitos de aduanas para liberar mercaderías. Era inconcebible para los contrabandistas que funcionarios que hasta ayer nomas consentían el paso, de la noche a la mañana se vuelvan respetuosos de la ley.

“¡Nada se puede hacer! Si me hago el recio y freno el contrabando, lo único que voy a lograr es que fiscales y aduaneros eleven el monto de la coima. Si incauto mercaderías, va a aparecer un fiscal con una orden para liberarlas y luego cobrará más caro. Entonces, lo único que puedo hacer es dejar que las cosas sigan igual”, me decía un militar que fue por mucho tiempo jefe de la base Naval de Salto del Guairá.

Se toma como normal la ilegalidad, mientras las organizaciones criminales se van adueñando de toda la estructura del Estado. Experiencias dolorosas de otros países que permitieron el dominio de sus fronteras por organizaciones criminales deberían servir de ejemplo para dar un golpe de timón y recuperar la soberanía en las regiones fronterizas.

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