Amis armaron asadacho en el ¡cementerio!

“Fue como un anticipo por el Día de la Amistad que ya está llegando”, dijo el asadero.

La idea de hacer un asadacho entre los amigos surge a cualquier hora y en cualquier lugar. Y así lo entienden –y muy bien– un grupo de cuates de la zona de Presidente Franco. Lo mismo hicieron un adelanto al “festejo” del Día de la Amistad y le bajaron carne, chorizo y pollo. Hasta ahí todo bien, solo que el lugar donde hicieron el jekaru fue ¡en pleno cementerio de la ciudad! Una parrilla improvisada y la humareda que coqueteaba con los panteones fue la imagen que se vivió en el camposanto.

Una carretilla hizo de parrilla.

Gabriel Gómez fue uno de los que participaron de asadacho je’u entre tumbas y muertos, y comentó que estaban realizando arreglos en uno de los panteones cuando un vare’a que “mata” les agarró al rollo y surgió la idea de hacer el asadacho. “El tema fue que hace un tiempo colocamos blíndex por el panteón del familiar de uno de mis amigos, pero se robó. Entonces fuimos a colocar rejas.

En pleno trabajo surgió la idea de hacer un asadacho y así, improvisamos con la carretilla como parrilla y con un soporte sostenido por la escalera (de un lado) y el panteón (del otro). Yo hice de asadero”, explicó. Gabriel y sus amigos Neri (el patrón), Fernando, Alberto y el “Chómpiras”, coinciden que comer entre las tumbas fue algo normal.

“Estábamos entre 5 amigos y la idea de hacer asado con loperro surge en cualquier momento. Para nosotros fue algo normal, nada de faltarle el respeto a nadie. Estar bien espiritualmente es lo más bueno que te puede pasar”, tiró. No tiene nada de malo, fue un día normal y un día de asado con los amigos. Hubo una colaboración entre el patrón y entre los muchachos. Fue como un anticipo por el Día de la Amistad que ya está llegando”, finalizo.

EN CUALQUIER LADO. “Nosotros trabajamos con vidrios (blíndex) y siempre tomamos un descanso y hacemos asado con los muchachos, no importa el lugar”, dijo Gabriel.

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