TERRIBLE SEQUÍA AFECTA AL CAUCE HÍDRICO DEL RIO PARANA.

El Río Paraná cada vez está
con menor cantidad de agua
La crisis hídrica es terrible y afecta de sobre manera al Río Paraná. La famosa isla, o el “volcán dormido” que está cerca del puente de la Amistad hoy día está solamente rodeada de poca agua. Algunos incluso dicen que se puede llegar a pie hasta el sitio. Trascendió también que las Cataratas prácticamente están secas y hablan que esta es la peor sequía que afecta al cauce hídrico en los últimos 40 años.
En la Cataratas del Yguazú las imponente caídas del vital líquido se convirtieron en “hilos” de agua en medio de las paredes de rocas. El río Paraná, cada vez más parece un arroyito, se está convirtiendo en un lecho de enormes piedras. Ya es posible llegar caminando hasta el medio del cauce hídrico.

El volumen de agua en las Cataratas del Yguazú es de solo el 30%. Esta más de 350 mil litros por segundo, cuando los normal es de 1,5 millones de litros por segundo. Donde había imponentes caías de agua que ofrecían un espectáculo, ahora solo se puede ver hilos de agua cayendo por las paredes de piedra.
Mientras el río Paraná cada vez más parece un arroyito. En todos los lados emergen enormes moles de roca, lo que muestra como está formado el fondo de este caudaloso río.
Ya es posible llegar al medio del mencionado cauce hídrico debido a que bajo casi 14 metros. Actualmente está en poco más de 4 metros cuando lo normal es de 18 a 20 metros de altura. Esto en lo que corresponde frente a Ciudad del Este.
Todo esto se debe a la sequía una de las peores que se tendrá entre junio a setiembre de 2021, de acuerdo a la advertencia del gobierno del Brasil. Los especialistas dicen que será peor a la que se registró en 1978.
La producción de energía por parte de la usina de Itaipú está disminuyendo debido a la falta de agua en la cuenca del río Paraná. El bajo nivel de agua dejó sin el suministro de agua potable al municipio de Puerto Iguazú, en la Argentina que capta el agua del río Paraná, cerca de la desembocadura en el río Paraná, en la zona de Tres Fronteras.
La Jornada