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La abrumadora perfección de las redes sociales

Muchos creen que la vida de los otros es “perfecta” en comparación con la propia, por lo que ven en las redes sociales. Para tener una mejor experiencia en las redes sociales, me permito hacerte las siguientes recomendaciones.

La abrumadora perfección de las redes sociales
Muchos creen que la vida de los otros es “perfecta” en comparación con la propia, por lo que ven en las redes sociales. Para tener una mejor experiencia en las redes sociales, me permito hacerte las siguientes recomendaciones.
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Maria Josie Hernandez Cabrera
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Actualmente, con los medios de comunicación masiva y especialmente ahora, en la era de las redes sociales, con frecuencia nos sentimos abrumados por tanta información que recibimos, tan extensa, variada y de tantas fuentes. Sin embargo, pienso que lo que a muchas personas les causa una gran inquietud en relación con este “exceso de información”, es el comparar sus vidas con ese “exceso de perfección”.

La perfección en los medios de comunicación

Desde que existen los medios masivos de comunicación que muestran cuerpos femeninos perfectos, madres perfectas, matrimonios y familias perfectas, profesiones perfectas y, en suma, vidas perfectas, a veces pensamos que nuestra vida no es lo suficientemente buena o feliz.

Lo que nos cuesta comprender es que no existe la perfección en ningún ámbito de la vida. Si las revistas o la publicidad nos muestran mujeres con cuerpos esculturales, por ejemplo, es porque la técnica de venta requiere un elemento visual extraordinariamente atractivo. Lo cual no quiere decir que esa mujer sea saludable o feliz, que tenga una vida balanceada o una relación amorosa plena. Si ha puesto tanto esfuerzo y dedicación a su figura, tal vez ha tenido que descuidar otros aspectos importantes de su vida.

La perfección en las redes sociales

Pero, ¿qué ocurre con nuestras redes sociales? Algo muy similar. Las memorias y momentos felices que antes compartíamos a través de álbumes fotográficos impresos, que tardábamos varias semanas y hasta meses en arreglar, ahora los compartimos de manera masiva a través del mundo cibernético, en cuestión de segundos. Como ocurría en el pasado, escogemos los momentos más bellos y guardamos los malos. Esto llega a crear la idea errónea de que tal vez la vida de los otros es “perfecta” en comparación con la nuestra.

Mi experiencia personal

He encontrado una experiencia muy satisfactoria con las redes sociales y con el hecho de poder escribir artículos para diferentes sitios web, incluyendo el mío. Existen algunas circunstancias en mi vida que me permiten hacer de esta realidad virtual una oportunidad para expresarme, para desahogarme y para hacer uso de mis habilidades, entre ellas, el gusto por la lectura y la escritura de ideas y anécdotas simples. El hecho de tener una familia grande y creciente me llena de inspiración, experiencias y vivencias que después puedo convertir en textos. Por otra parte, estar involucrada en un hermoso apostolado que nos permite ayudar como familia a otras personas, es también una fuente de experiencias para compartir, que además me da la oportunidad de poner en acción mis conocimientos de comunicación, edición, traducción y locución, entre muchas otras cosas.

Por todo lo anterior, y con la idea de ayudarte a tener una mejor experiencia con el exceso de comunicación en el que vivimos y en concreto con las redes sociales, me permito hacerte las siguientes recomendaciones.

1. Nadie es perfecto

Antes de sentirte abrumada, celosa o menos feliz que los demás cuando encuentras publicaciones perfectas en las redes sociales, piensa en lo siguiente: ¡Nadie es perfecto! Las imágenes de felicidad que observas de otras personas, fueron escogidas entre muchas opciones y embellecidas con filtros.

Relee: Cambia la envidia por admiración.

2. Todos tenemos momentos difíciles

El hecho de no compartirlos, no quiere decir que la vida de otros sea absolutamente feliz o mejor que la tuya.

3. Las redes sociales nos pueden hacer daño

Entrar a ver las publicaciones de Facebook puede compararse con ir a una feria llena de niños y familias felices. Piensa en esto: cuando te sientes triste o cansada, cuando estás pasando por una prueba difícil en la vida, el último lugar al que quisieras ir es a una feria ¿cierto? ¿Por qué entrar a las redes sociales a contemplar la felicidad de otros, entonces? Hay momentos en la vida en que debemos evitarlas.

Recientemente creé un álbum en mis redes sociales titulado “La vida es un caos hermoso”, en el que comparto las bellas imperfecciones de mi vida como mamá. En esa compilación de imágenes se puede observar lo desordenada que es la vida cuando en una familia hay niños pequeños, que están en continuo movimiento y deseosos de explorar el mundo. En ellas puedes ver nuestro árbol de Navidad caído por tercera vez, la cantidad de juguetes que tengo que recoger del piso varias veces al día, el cereal tirado por toda la cocina, las obras de arte que hacen mis niños y que terminan manchando las paredes y alfombras, la energía que a veces termina en pleitos y gritos, etcétera (por cierto, nuestras fotos de temporada junto árbol navideño caído e iluminado quedaron hermosas). ¿Me hace feliz el trabajo interminable que resulta de tener cuatro hijos tremendos? ¡Para nada! ¿Me hace feliz ver ese álbum lleno de anécdotas visuales y sonrisas? ¡Mucho!

Relee: Si la vida te da limones, prepara limonada.

Recuerda: no hay vidas perfectas, pero sí hay vidas felices. Concéntrate siempre en lo bueno y aprovecha todo lo positivo que ofrecen las redes sociales.

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