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Investigación confirma que el dinero contribuye a ser feliz

Que el dinero esté aso­ciado al estado de ánimo es inevitable negarlo y así lo confirma una in­vestigación hecha por la Oficina Nacional de Esta­dísticas (ONS) británica, que asocia las riquezas con el bienestar personal. Varios paraguayos con­sultados afirman que esto es categórico, si bien no es una felicidad plena, por los menos da tran­quilidad el tener una cier­ta solvencia.

“No digo que sí, el di­nero me hace feliz, pero cuando llega fin de mes es como que todo se me aclara”, expresa Blanca Amante ante la consulta de que si lo monetario contribuía para su felici­dad.

A su vez, Carmelo Gama­rra expresó: “En nuestra sociedad paraguaya, la situación económica y el estado de ánimo es di­rectamente proporcional, es un complemento muy importante”.

“No es precisamente fe­licidad, pero sí tranqui­lidad para poder salir a lugares, con los amigos”, manifestó Lucas Argaña.

ESTUDIO

De acuerdo con esta investigación de la ONS y de la cual se hizo eco 5días, el país arroja va­rias conclusiones como:

•El nivel de bienestar personal de un individuo está fuertemente rela­cionado con el nivel de riqueza de la casa en la que viven. La satisfacción con la vida, el sentido de la pena y la felicidad son más altos y la ansiedad menos, ya que el nivel de riqueza del hogar aumen­ta.

• Los niveles de ingreso de los hogares están me­nos fuertemente relacio­nados, con las relaciones que sólo se encuentran con satisfacción y sentido de valor.

• La riqueza financiera neta de los hogares pa­rece ser el tipo más fuer­temente asociado con el bienestar personal. En particular, la satisfacción de vida será mayor en los hogares con mayor rique­za financiera neta.

Otros tipos de riqueza, como la posesión de bie­nes (como coches, anti­güedades, joyas o sellos) aparecen menos relacio­nados con la felicidad.

CUESTIÓN PSICOLÓGICA

En tanto la psicóloga y especialista en Recursos Humanos, Miriam Gin­zo, manifiesta que todos necesitamos el dinero para pagar cuentas y vi­vir, pero la dependencia a tener esa necesidad de caudal en primer orden es grave.

En cuanto al mal hu­mor, asegura que es algo colectivo ante la preocu­pación de tener que pa­gar cuentas o compro­misos de las que uno, en caso de haberse endeu­dado demasiado, no se puede hacer cargo.

Lo que aconseja la es­pecialista es crear con­ciencia para administrar los bienes de una mane­ra prudencial para evitar inconvenientes. 5DIAS

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