Frontera

YPEJHU.Precariedad de las dependencias policiales del epicentro de narcos

Comisarías, subcomisarías y puestos policiales que se encuentran en la zona baja de Canindeyú, principalmente Yby Pytã, Ypejhú e Itanará operan prácticamente sin recursos y con escasa dotación policial. Irónicamente, según fuentes, dependen de los “aportes” de los mafiosos que dominan ese sector para subsistir.

La considerada zona roja está compuesta por los distritos de Villa Ygatimí, Ypejhú, Itanará, Corpus Christi, Curuguaty, Yasy Cañy, Yvyrarovaná y Yby Pytã. En ese sector, los cultivos de marihuana se extienden desde las colonias hasta en la misma reserva del Mbaracayú.

Las denuncias de nuestro corresponsal en la zona, Pablo Medina, sobre la impunidad en que operan los mafiosos le costó la vida el 16 de octubre de 2014. Junto a él murió Antonia Almada, quien le acompañó a una cobertura en Villa Ygatimí y Ypejhú.

Tras su muerte se desnudó totalmente el sistema mafioso que domina en la zona y que cuenta con poderosos “padrinos” políticos. De hecho, el sindicado como autor moral del asesinato de Pablo Medina es Vilmar “Neneco” Acosta”, quien entonces era el intendente colorado de Ypejhú.

Lo llamativo es que el Gobierno no haya realizado inversiones importantes para poder cambiar la realidad que envuelve la zona. Ahora, el tráfico de marihuana, de vehículos robados y de rollos está en auge ante una Policía Nacional incapaz de frenarlos; es más, según fuentes, las comisarías, subcomisarías y puestos policiales dependen de los narcos para subsistir.

Por ejemplo, los móviles del puesto policial 30ª de la localidad de Yby Pytã y 24ª Brítez Cue no tienen frenos ni cubiertas, están sin combustible, sin radio de comunicación y la chapería se cae a pedazos. La estructura de madera de las dos sedes da pena por el aspecto de dejadez que proyectan.

Los agentes policiales no tienen otra alternativa que “mendigar” a los narcos –que se presentan como grandes señores– para reparar móviles y contar con combustible. De la administración central de la Policía Nacional están prácticamente huérfanos, aseguraron nuestras fuentes.

Cada puesto policial cuenta con dos efectivos policiales, que de ninguna forma podrían brindar seguridad en las comunidades dominadas por mafiosos. Ambos están en la ruta del tráfico de drogas y de vehículos robados en el Brasil.

La patrullera de la Subcomisaría de Brítez Cue, considerada zona liberada del distrito de Yby Pytã, está estacionada frente a la precaria sede policial con los neumáticos reventados. No hay dinero para su reparación, aseguraron.

“La policía no tiene presupuesto. Nosotros hacemos lo que podemos, no de hay otra que pedir una mano a los narcos”, indicó una fuente.

La comisaría de Ypejhú, bastión de los poderosos del narcotráfico, cuenta con una sola patrullera.

Por otro lado, la patrullera de la Subcomisaría de Itanará desde hace una semana está en un taller de Curuguaty para arreglos, que costarían unos G. 2 millones. Supuestamente la Policía Nacional no cuenta con ese dinero, por lo que sería cubierto por supuestos narcoganaderos.ABC

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