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“Soy olimpista y me donaron corazón cerrista”: tensión y suicidios tras una donación

“Soy olimpista y me donaron corazón cerrista”: tensión y suicidios tras una donación

Una situación peculiar se da en Paraguay, donde contrariamente a las recomendaciones de los organismos internacionales, se dan a conocer las identidades tanto del donante como el receptor del órgano, lo que permite un estrecho relacionamiento entre las familias de ambas personas. Sin embargo, esta situación generó efectos negativos en el exterior, donde escuchan con asombro lo que ocurre en nuestro país.

El doctor Hugo Espinoza, director del Instituto Nacional de Ablación y Trasplante (INAT), explicó por qué se recomienda no dar a conocer la identidad del donante como también la del receptor.

En conversación con radio Monumental, el médico sostuvo que existen muchas razones, ya que en otros países, al dar a conocer la identidad se generaron tensiones, reclamos y hasta suicidios. Esto se debe especialmente a una disparidad cultural y religiosa.

La persona beneficiada con el trasplante puede estar disconforme con el órgano en relación de quien proviene, según mencionó. Por ejemplo, en algunos lugares los órganos pueden corresponder de reclusos condenados a muerte. Acotó que hasta se registraron casos de suicidios de ciudadanos que recibieron la donación y no estaban felices, aunque resaltó que afortunadamente en nuestro país no ocurrió tal situación.

“SOY OLIMPISTA Y ME VIENE EL CORAZÓN DE UN CERRISTA”

En Paraguay, social y culturalmente no hay diferencias muy importantes. “Voy a usar un término vulgar e irreal: Yo soy olimpista y me viene el corazón de un cerrista, me puede generar situación de disconformidad. Por eso para la salud emocional del receptor, y la protección del sistema y del donante, es mejor no dar las identidades”, explicó.

No obstante, reconoció que la familia que dona tiene una especie de consuelo o confort espiritual al saber a dónde van a parar los órganos. “Uno pierde al ser querido de una manera imprevista, pero parece ser que no le perdí completamente, porque sé que su corazón y su hígado están funcionando, que sus ojos siguen viendo”, acotó.

Pese a que existen estos casos de relación muy cercana entre las familias del donante y el receptor, en los simposios internacionales (donde ven con asombro esta situación) dan una recomendación enfática, que es la de mantener el anonimato.

CASO DE JENNIFER

Por otra parte, en el caso de Jennifer León (8) existe una disparidad en cuanto a la edad entre el donante y ella, pero el médico resaltó que el criterio que prima es que sean compatibles con respecto al grupo sanguíneo, el tamaño del corazón y la condición de emergencia de un paciente que está en lista de espera.

Espinoza resaltó la generosa donación, atendiendo que seis personas son las beneficiadas, y comentó que están previendo la cirugía para implantar las dos corneas.

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