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Sicarios arrepentidos, parientes accidentados, hijos secuestrados, solicitud de préstamos, premios ganados y otras mentiras

Sicarios arrepentidos, parientes accidentados, hijos secuestrados, solicitud de préstamos, premios ganados y otras mentiras
PEDRO JUAN CABALLERO: Desde hace ya algún tiempo, más específicamente desde el día en que las empresas de telefonía celular habilitaron los giros y transferencias de dinero, hicieron su aparición en el submundo de la delincuencia los que podríamos denominar “estafadores telefónicos”, por lo general “residentes” en las distintas cárceles del país.
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A pesar de que las víctimas de esta modalidad de estafa ya suman miles, no fue sino hasta el viernes último, que por primera vez la Policía logró aprehender a un sospechoso de ser integrante de una de las tantas redes delincuenciales que actúan en distintos puntos del país, operando desde las cárceles con apoyo de gente de afuera, es decir, que goza de su libertad.

Es bien sabido que las llamadas a las víctimas de turno las realizan reclusos de cualquier cárcel del país, pero quienes se encargan de recaudar la suma estafada son personas que están en libertad y que conocen muy bien la actividad y los movimientos de las víctimas, incluso la vida familiar de las mismas.

Cuando estos grupos de delincuentes comenzaron a operar, el “buque insignia” para embaucar y estafar a sus víctimas, eran los supuestos jugosos “premios” que les eran adjudicados al “propietario de la línea número….”, para lo cual tenía que entrar en contacto con la “empresa adjudicadora” para reclamar su “premio”, y era ese el momento en que le solicitaban realizar cargas de saldo en algún número de teléfono celular, sin que aparezca el “premio”.

Este mismo sistema era utilizado para realizar llamadas y hacerse pasar por personas conocidas, de preferencia autoridades que supuestamente estaban viajando con algún pariente enfermo y que tuvo un percance en el camino por lo que le solicitaba un préstamo que nunca bajaba de los 4.000.000 de guaraníes. Algunos cayeron en este cuento, otros no porque antes tuvieron la idea de verificar si realmente fue esa la persona que llamó.

Luego de este sistema que al parecer “recaudaba muy poco”, aparecieron los “sicarios arrepentidos”. Éstos (los supuestos sicarios), en pleno conocimiento de las actividades familiares y comerciales de sus potenciales víctimas, se comunicaban con las mismas haciéndose pasar por un sicario que fue contratado para acabar con su vida, y que al saber que se trataba de una persona honesta y trabajadora (allí le daba detalles íntimos de su vida), y que por eso decidió no llevar a cabo la operación, solicitando a cambio una suma de dinero para cubrir los gastos del viaje y hospedaje, prometiéndole además decirle el nombre de la persona que lo contrató.

A este sistema extorsivo que ganó popularidad y en el que ya nadie creía, le sucedió otro, el del “pariente accidentado”. Siempre con conocimiento de causa, aprovechando que algún familiar, por lo general hijo o sobrino, estaba viajando o fuera de la casa, los estafadores se comunicaban con sus víctimas haciéndose pasar por el familiar que en medio de llanto le decía que protagonizó un accidente con derivación fatal, y que para no ir a la cárcel y llegar a un “arreglo amistoso” con un supuesto “comisario”, que también participaba de la conversación, le solicitaba el depósito en carácter urgente de una determinada suma de dinero, que no bajaba del millón de guaraníes.

Igualmente, aparecieron los casos de “parientes secuestrados”, que así como en el caso anterior, las víctimas recibían llamadas telefónicas, esta vez de quien decía tener secuestrado a su hijo, sobrino o hija, y que sin cortar la llamada, vaya a una agencia de telefonía celular para realizar un depósito en concepto de rescate, evitando de esa forma, que la víctima de extorsión pueda realizar otra llamada para verificar la veracidad del hecho.

Todo esto nos da la pauta de que las bandas de delincuentes, porque no es una sola, cuentan con el apoyo de personas en libertad que les proveen de todos los datos de las potenciales víctimas y se encargan de cobrar el dinero producto de las extorsiones.
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Primer detenido

El pasado fin de semana, aquí en Pedro Juan Caballero, a raíz de un trabajo de Inteligencia, agentes de Investigación de Delitos de la Policía aprehendieron a Ronny Anderson Quiñonez Machuca de 29 años, quien dijo ser taxista, aunque el Presidente de la Asociación de Taxistas dijo que el mismo no pertenecía al gremio, acusado de ser quien andaba recibiendo dinero en casas de cambios, fruto de este tipo de estafas.

El “taxista” fue aprehendido justo n el momento en que se disponía a realizar un retiro de dinero de una casa de cambios, producto de uno de los tantos hechos extorsivos realizados, en los cuales se invocó el nombre del jefe de Policía de Amambay, Crio. Leoncio Ozuna, quien supuestamente solicitaba a comerciantes y empresarios, aportes en dinero efectivo para solventar los gastos de mantenimiento de los 80 efectivos policiales que vinieron con refuerzo a Pedro Juan Caballero.

La aprehensión de Quiñonez se dio luego que los investigadores concluyeran que el mismo, a la hora de retirar el dinero, suma que en varios retiros efectuados, llegaría a 45 millones de guaraníes o más, se hacía pasar por un agente de Policía afirmando ser un enviado del Jefe de Policía.

En su defensa, Ronney Quiñonez alegó que el solo le estaba haciendo un favor a una persona que lo llamó por celular identificándose como el comisario Ozuna para pedirle que retire las sumas de dinero y que luego las deposite en otras cuentas, cobrando por dicho servicio el costo de una carrera de taxi (gs. 30.000), aunque afirmó que el Comisario le dijo que cobre Gs. 100.000.

El dinero que retiró, según le dijo el supuesto “comisario Ozuna”, era para solventar los gastos de hospital de su “ra´y” (subalterno) que al final acabó “falleciendo” al tercer día, luego de haber retirado diferentes sumas de dinero entre el miércoles y el sábado, cuando fue aprehendido.

El agente fiscal Martin Areco, dispuso que el mismo guarde reclusión en la bese de la División de Investigación de delitos de la Policía a disposición del Ministerio público y ya solicito la prisión del miso al Juzgado de Garantías.AMAMBAY DIGITAL.
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