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Si tus padres todavía te pagan las cuentas, no estás solo

En 2015, el 36 por ciento de los padres dijeron en una encuesta publicada esta semana que prevén mantener a sus hijos durante más de dos años después de graduados.
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Jordana Gilman, graduada de 24 años de una universidad de la Ivy League, está estudiando para recibirse de médica en la Universidad de Medicina SUNY Upstate.

Trabaja en empleos de tiempo parcial desde los 15 años, haciendo malabarismos, entre trabajos como niñera, camarera de restaurantes y supervisora de campamentos y una pesada carga horaria de cursos para ahorrar dinero y lograr un mínimo de independencia económica. Sin embargo, como adulta que vive lejos de su casa, de vez en cuando recibe un cheque de sus padres para cubrir el costo de algunos productos comestibles, entradas de cine y salidas a comer.

Me da vergüenza no poder mantenerme, dice Gilman y agrega que está enormemente agradecida por la ayuda. Su inversión en la Escuela de Medicina la dejó falta de dinero y de tiempo, explica, y sería casi imposible llegar a fin de mes si sus padres no complementaran sus ingresos.

Gilman tiene una nutrida compañía. En 2015, el 36 por ciento de los padres dijeron en una encuesta publicada esta semana que prevén mantener a sus hijos durante más de dos años después de graduados, mientras que el año anterior ese porcentaje era del 18 por ciento. Más de un 16 por ciento piensa que el arreglo durará más de cinco años, según el sondeo, llevado a cabo por la entidad de préstamos para educación Sallie Mae.

De acuerdo con un informe publicado el mes pasado por Bank of America, el 40 por ciento de los miembros de la Generación Y o millennials recibe regularmente ayuda económica de sus padres. Los asesores financieros han empezado a advertir a sus clientes que sus hijos grandes podrían destruir sus esperanzas de un retiro seguro.

Para muchos graduados recientes, la mensualidad de mamá y papá es un elemento crucial para avanzar en su educación y su carrera. Sin embargo, pese a ser algo común, la práctica es una especie de secreto a voces: la mayoría de los millennials son reacios a reconocer que los están manteniendo y luchan con la contradicción intrínseca de ser profesionales seguros de sí mismos y a la vez hijos dependientes.

ESTEREOTIPO NEGATIVO

Tenemos un estereotipo negativo sobre los adultos jóvenes: que recibir ayuda económica de los padres es revelador de una falla de carácter en ellos, dice Jeffrey Arnett, profesor investigador de psicología de la Universidad Clark.

La última camada de trabajadores se recibió con una deuda estudiantil récord, tasas de desempleo históricamente altas y escasas esperanzas de poder pagarse una primera vivienda. Los jóvenes fueron los más castigados por la recesión y por eso no es de sorprender que algunos reciban un subsidio. No obstante, muchos temen que los tachen de vagos que viven en el sótano de sus padres. Recibir ayuda de los padres es una de las cosas por las que más los ridiculizan, afirma Arnett.

En general, se esfuerzan mucho para ser económicamente independientes, pero no encuentran un empleo con un salario que les alcance o están en medio de dos programas educativos o se quedaron sin trabajo, explica Arnett. No es porque sean vagos y estén cansados de lavarse la ropa.

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