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Para el 2030, el 63% de la población vivirá dentro de la zona urbana

El sector privado y el público están jugando un papel de suma importan­cia en Paraguay, princi­palmente en lo que es la zona urbana, ya que se encuentran preparando obras de altas magni­tudes para poder acoger empresas y personas en los próximos años. A pe­sar del esfuerzo realizado en los últimos años por los gobiernos, podrían quedarse cortos con las obras que van realizan­do, ya que cada vez habrá menos personas en la zona rural.

Según las perspectivas realizadas por la Direc­ción General de Estadís­tica, Encuestas y Censos, hoy en día viven cerca de 4 millones de personas en el área urbana, mientras que en 16 años serán 5,4 millones de personas. Es decir, todas las áreas ur­banas en Paraguay deben estar preparadas para re­cibir un millón y medio de personas en unos 16 años.

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El informe de la DGEEC resalta las características demográficas de la pobla­ción, que pueden limitar, potenciar o condicionar políticas de desarrollo rural, planes de vivienda o remodelación de áreas urbanas, proyectos de inversión o de estímulo al empleo, etc.

Debido a la migración de origen rural, la gran mayoría de los países menos desarrollados ha experimentado un enor­me crecimiento de sus poblaciones urbanas. Las consecuencias eco­nómicas y sociales del crecimiento urbano se consideran frecuente­mente como negativas. Se menciona el desem­pleo y subempleo, las viviendas marginales, las familias en situación de extrema pobreza y la imposibilidad de proveer de servicios básicos a una población que crece rápi­damente. Por otra parte, algunos autores afirman que la racionalidad eco­nómica del crecimiento urbano no es siempre ad­vertida, ya que este puede constituir un importante factor de desarrollo eco­nómico.

Es decir, el Gobierno debe preparar un plan para poder contener a esta masa de personas que se irán insertando en esta área, para hacer­lo debe buscar la forma de poder generar empleo formal en grandes canti­dades para evitar que no se expandan los círculos de pobreza.

Entre los fundamentos explicados por qué se da este factor, la DGEEC ex­plicó: “generalmente se considera que la urbani­zación está relacionada con la expansión de las actividades económicas ligadas a la industria y los servicios, como así mismo a un aumento de la productividad del tra­bajo en la agricultura. Sin embargo, muchos países menos desarrollados han experimentado un pro­ceso sustancial de urba­nización a pesar de una industrialización limi­tada, debido al desplaza­miento a lugares urbanos de un gran número de personas de áreas rura­les Esta emigración pudo haber sido el resultado de la expulsión de mano de obra agrícola, causa­da, a su vez, por una me­canización del agro”.

Paraguay, además de estar atravesando por el momento de crecimien­to poblacional del área rural, también tiene a favor el bono demográ­fico, que significa que la mayor cantidad de la población está en edad de trabajar. Ambos fac­tores no son atempora­les, esto significa que la situación se va a revertir tarde o temprano y debe ser aprovechado de la forma en la que su legado trascienda la mayor can­tidad de años posibles, ya que el desperdicio de una buena cantidad de mano de obra joven sig­nificará en unos años un alto desempleo, pobreza y una alta carga econó­mica que a los siguientes gobiernos le costará po­der solucionar.

Sobre el empleo el in­forme resalta que “A menos que el crecimien­to futuro de la economía paraguaya sea sustan­cial y capaz de generar más empleos de los que ha estado generando du­rante los últimos años, la situación no es opti­mista. El crecimiento de la población en edad de trabajo estimado en estas proyecciones im­pone un enorme desafío a la economía paraguaya ya que exigirá la crea­ción de fuentes de tra­bajo capaces de absorber el número creciente de personas que pasan a engrosar la fuerza de trabajo. Lo importante es dilucidar cómo se va a absorber ese crecimien­to poblacional. Es nece­sario reconocer que las soluciones a estos pro­blemas son de carácter económico y político”.

Santiago Zavattiero

[email protected]

El sector privado y el público están jugando un papel de suma importan­cia en Paraguay, princi­palmente en lo que es la zona urbana, ya que se encuentran preparando obras de altas magni­tudes para poder acoger empresas y personas en los próximos años. A pe­sar del esfuerzo realizado en los últimos años por los gobiernos, podrían quedarse cortos con las obras que van realizan­do, ya que cada vez habrá menos personas en la zona rural.

Según las perspectivas realizadas por la Direc­ción General de Estadís­tica, Encuestas y Censos, hoy en día viven cerca de 4 millones de personas en el área urbana, mientras que en 16 años serán 5,4 millones de personas. Es decir, todas las áreas ur­banas en Paraguay deben estar preparadas para re­cibir un millón y medio de personas en unos 16 años.

El informe de la DGEEC resalta las características demográficas de la pobla­ción, que pueden limitar, potenciar o condicionar políticas de desarrollo rural, planes de vivienda o remodelación de áreas urbanas, proyectos de inversión o de estímulo al empleo, etc.

Debido a la migración de origen rural, la gran mayoría de los países menos desarrollados ha experimentado un enor­me crecimiento de sus poblaciones urbanas. Las consecuencias eco­nómicas y sociales del crecimiento urbano se consideran frecuente­mente como negativas. Se menciona el desem­pleo y subempleo, las viviendas marginales, las familias en situación de extrema pobreza y la imposibilidad de proveer de servicios básicos a una población que crece rápi­damente. Por otra parte, algunos autores afirman que la racionalidad eco­nómica del crecimiento urbano no es siempre ad­vertida, ya que este puede constituir un importante factor de desarrollo eco­nómico.

Es decir, el Gobierno debe preparar un plan para poder contener a esta masa de personas que se irán insertando en esta área, para hacer­lo debe buscar la forma de poder generar empleo formal en grandes canti­dades para evitar que no se expandan los círculos de pobreza.

Entre los fundamentos explicados por qué se da este factor, la DGEEC ex­plicó: “generalmente se considera que la urbani­zación está relacionada con la expansión de las actividades económicas ligadas a la industria y los servicios, como así mismo a un aumento de la productividad del tra­bajo en la agricultura. Sin embargo, muchos países menos desarrollados han experimentado un pro­ceso sustancial de urba­nización a pesar de una industrialización limi­tada, debido al desplaza­miento a lugares urbanos de un gran número de personas de áreas rura­les Esta emigración pudo haber sido el resultado de la expulsión de mano de obra agrícola, causa­da, a su vez, por una me­canización del agro”.

Paraguay, además de estar atravesando por el momento de crecimien­to poblacional del área rural, también tiene a favor el bono demográ­fico, que significa que la mayor cantidad de la población está en edad de trabajar. Ambos fac­tores no son atempora­les, esto significa que la situación se va a revertir tarde o temprano y debe ser aprovechado de la forma en la que su legado trascienda la mayor can­tidad de años posibles, ya que el desperdicio de una buena cantidad de mano de obra joven sig­nificará en unos años un alto desempleo, pobreza y una alta carga econó­mica que a los siguientes gobiernos le costará po­der solucionar.

Sobre el empleo el in­forme resalta que “A menos que el crecimien­to futuro de la economía paraguaya sea sustan­cial y capaz de generar más empleos de los que ha estado generando du­rante los últimos años, la situación no es opti­mista. El crecimiento de la población en edad de trabajo estimado en estas proyecciones im­pone un enorme desafío a la economía paraguaya ya que exigirá la crea­ción de fuentes de tra­bajo capaces de absorber el número creciente de personas que pasan a engrosar la fuerza de trabajo. Lo importante es dilucidar cómo se va a absorber ese crecimien­to poblacional. Es nece­sario reconocer que las soluciones a estos pro­blemas son de carácter económico y político”.
Santiago Zavattiero

[email protected]

El sector privado y el público están jugando un papel de suma importan­cia en Paraguay, princi­palmente en lo que es la zona urbana, ya que se encuentran preparando obras de altas magni­tudes para poder acoger empresas y personas en los próximos años. A pe­sar del esfuerzo realizado en los últimos años por los gobiernos, podrían quedarse cortos con las obras que van realizan­do, ya que cada vez habrá menos personas en la zona rural.

Según las perspectivas realizadas por la Direc­ción General de Estadís­tica, Encuestas y Censos, hoy en día viven cerca de 4 millones de personas en el área urbana, mientras que en 16 años serán 5,4 millones de personas. Es decir, todas las áreas ur­banas en Paraguay deben estar preparadas para re­cibir un millón y medio de personas en unos 16 años.

El informe de la DGEEC resalta las características demográficas de la pobla­ción, que pueden limitar, potenciar o condicionar políticas de desarrollo rural, planes de vivienda o remodelación de áreas urbanas, proyectos de inversión o de estímulo al empleo, etc.

Debido a la migración de origen rural, la gran mayoría de los países menos desarrollados ha experimentado un enor­me crecimiento de sus poblaciones urbanas. Las consecuencias eco­nómicas y sociales del crecimiento urbano se consideran frecuente­mente como negativas. Se menciona el desem­pleo y subempleo, las viviendas marginales, las familias en situación de extrema pobreza y la imposibilidad de proveer de servicios básicos a una población que crece rápi­damente. Por otra parte, algunos autores afirman que la racionalidad eco­nómica del crecimiento urbano no es siempre ad­vertida, ya que este puede constituir un importante factor de desarrollo eco­nómico.

Es decir, el Gobierno debe preparar un plan para poder contener a esta masa de personas que se irán insertando en esta área, para hacer­lo debe buscar la forma de poder generar empleo formal en grandes canti­dades para evitar que no se expandan los círculos de pobreza.

Entre los fundamentos explicados por qué se da este factor, la DGEEC ex­plicó: “generalmente se considera que la urbani­zación está relacionada con la expansión de las actividades económicas ligadas a la industria y los servicios, como así mismo a un aumento de la productividad del tra­bajo en la agricultura. Sin embargo, muchos países menos desarrollados han experimentado un pro­ceso sustancial de urba­nización a pesar de una industrialización limi­tada, debido al desplaza­miento a lugares urbanos de un gran número de personas de áreas rura­les Esta emigración pudo haber sido el resultado de la expulsión de mano de obra agrícola, causa­da, a su vez, por una me­canización del agro”.

Paraguay, además de estar atravesando por el momento de crecimien­to poblacional del área rural, también tiene a favor el bono demográ­fico, que significa que la mayor cantidad de la población está en edad de trabajar. Ambos fac­tores no son atempora­les, esto significa que la situación se va a revertir tarde o temprano y debe ser aprovechado de la forma en la que su legado trascienda la mayor can­tidad de años posibles, ya que el desperdicio de una buena cantidad de mano de obra joven sig­nificará en unos años un alto desempleo, pobreza y una alta carga econó­mica que a los siguientes gobiernos le costará po­der solucionar.

Sobre el empleo el in­forme resalta que “A menos que el crecimien­to futuro de la economía paraguaya sea sustan­cial y capaz de generar más empleos de los que ha estado generando du­rante los últimos años, la situación no es opti­mista. El crecimiento de la población en edad de trabajo estimado en estas proyecciones im­pone un enorme desafío a la economía paraguaya ya que exigirá la crea­ción de fuentes de tra­bajo capaces de absorber el número creciente de personas que pasan a engrosar la fuerza de trabajo. Lo importante es dilucidar cómo se va a absorber ese crecimien­to poblacional. Es nece­sario reconocer que las soluciones a estos pro­blemas son de carácter económico y político”.

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