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La tecnología financiera, una burbuja aunque no lo parece

Si no puedes vencerlos, cómpralos. Los bancos europeos están adquiriendo empresas emergentes de tecnología financiera enfocadas a dispositivos móviles en vez de desarrollar divisiones propias.
Si no puedes vencerlos, cómpralos. Los bancos europeos están adquiriendo empresas emergentes de tecnología financiera enfocadas a dispositivos móviles en vez de desarrollar divisiones propias.

Dados los muchos antecedentes de startups que se vendieron a tasaciones deslumbrantes antes de desplomarse hasta el piso (un caso al respecto: la compra de Tumblr por Yahoo por US$1.000 millones), se podría perdonar a quien se pusiera nervioso respecto a dónde podría estar encaminándose todo esto. Especialmente por los antecedentes de los bancos en adquisiciones destructoras de valor. ¿Recuerda la adquisición récord de ABN Amro por RBS antes de la crisis financiera de 2008?

Casi diez años y miles de millones de dólares en pérdidas más tarde, los accionistas exigen que todo superávit les sea devuelto, no reinvertido.

ESTA ES LA RAZÓN.

Ninguno de los bancos móviles que se están adquiriendo ganó mucha tracción con los consumidores como las startups en otras industrias.

Cuando Yahoo compró Tumblr, el sitio de blogs tenía 300 millones de visitas por mes, mientras que el minorista online Jet.com —adquirido recientemente por Wal-Mart por US$3.000 millones— tiene 3,6 millones de clientes. Contraste esas cifras con las del banco móvil Fidor, adquirido por el banco francés BPCE. Tiene 120.000 titulares de cuentas. Cuando BBVA compró Simple por US$117 millones en 2014, la aplicación estadounidense contaba con unos 100.000 clientes.

La tecnología podrá existir, pero no hay presión para pagar una prima por un competidor que podría eliminar la clientela.

En el mejor de los casos, las acciones de los bancos europeos se negocian a unas cinco veces los ingresos. Aplicar ese múltiplo a Fidor da una tasación de unos 130 millones de euros, con base en su margen de intereses de 26 millones de euros en 2015. En comparación a la utilidad neta de BPCE, de 1.700 millones de euros en el primer semestre de 2016, es una apuesta pequeña.

También existe la probabilidad de que las startups se abaraten aún más.

El mercado de OPI sigue deslucido (algo observado por mi colega Shira Ovide) y se pinchó parte de las esperanzas infladas para las empresas de tecnología financiera que cotizan en bolsa. Las acciones de LendingClub, la niña mimada de los préstamos entre particulares, se desmoronaron desde su OPI después que la empresa reveló fallas en sus controles internos. El financiamiento de capital riesgo para la tecnología financiera cayó 50 por ciento en el segundo trimestre, a US$2.500 millones, según CBInsights.

Si éste es el pico de la burbuja de la tecnología financiera, tiene que ser una buena noticia para los bancos en busca de ideas nuevas y baratas.

5dias

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