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La “paz” de Stroessner de la que se nutre el EPP

31 AGO 2016

Casi al mismo tiempo que, con todos los rigores del protocolo y el respeto a las instituciones, el Senado del Brasil se erigía en Tribunal para procesar a la presidenta Dilma Rousseff por un supuesto “crimen de responsabilidad”, en la Cámara Alta de nuestro país se analizaba la crisis desatada el fin de semana, por el asesinato de ocho miembros de las Fuerzas Armadas a manos del EPP.

Adrián Cattivelli

@adriancatti

Casi al mismo tiempo que, con todos los rigores del protocolo y el respeto a las instituciones, el Senado del Brasil se erigía en Tribunal para procesar a la presidenta Dilma Rousseff por un supuesto “crimen de responsabilidad”, en la Cámara Alta de nuestro país se analizaba la crisis desatada el fin de semana, por el asesinato de ocho miembros de las Fuerzas Armadas a manos del EPP.

El contraste no podía ser mayor. Un impecablemente imparcial presidente de la Corte Suprema del Brasil presidía una sesión del Senado en el que la mandataria se defendió con altura y respondió preguntas de 51 senadores, durante nada menos que 14 horas. No hubo insultos, pataleos, desmayos y todos se trataron igualmente de Vuestras Excelencias.

Mientras tanto, aquí, la cantinela machacaba y remachaba denuestos a tutiplén. Hasta se dio el caso de un pintoresco senador que reclamó la resurrección de Alfredo Stroessner para que vuelva la “paz” al país, podamos dormir con la puerta abierta y otras falacias que estamos acostumbrados a escuchar de tanto en tanto, en ese templo de la insensatez en que convirtieron a las cámaras del Congreso.

El senador -presumo- habrá gozado de importantes privilegios durante la larga noche del stronismo, de lo contrario no se explica cómo no darse cuenta que fue precisamente el Tiranosaurio, Tembelo, el Rubio, quien creó y agudizó las condiciones de atroz desigualdad social con las que vienen lidiando los gobernantes que le siguieron desde que su consuegro tuvo a bien sacarlo a cañonazos del Sillón de los López. Condiciones, por lo demás, que constituyen la razón de ser que invoca la guerrilla para justificar su desgraciada existencia.

La oprobiosa concentración de tierra en manos de sus compinches, la distribución antojadiza de las riquezas de Itaipú para los amigotes y los barones que aún en este tiempo viven de la época dorada de la construcción de la represa, la persecución sistemática a los campesinos, un régimen fiscal de chiste, y un modelo económico basado en el contrabando y la triangulación, que hasta hoy nos merecen el título de país pirata y de los más corruptos del continente, son los “preciados” legados de la “Pax” del stronato.

Amén, desde luego, de las docenas de muertos, centenares de perseguidos políticos y torturados, y miles de exiliados que le permitieron suprimir de un plumazo la disidencia, para que el silencio de los sepulcros imperara en la República durante el extenso y funesto reinado de monarca tropical sin corona pero con látigo de patrón que amaba empuñar para castigar a sus aterrorizados súbditos.

No es que todo esto constituya una realidad desconocida. Ahí están los diarios de la época para contabilizar los atropellos sin nombre, el latrocinio cometido por el voraz dictador. Me preocupa solamente que las nuevas generaciones vayan a tomar al pie de la letra lo dicho por el senador de marras y asuman sus dislates por verdaderos. Afortunadamente, el estrecho despliegue retórico del legislador basta y sobra para advertir la “solvencia” intelectual de sus argumentos. 5dias

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