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La historia del “cocido” que Nidia sirvió a pilotos del Dakar

Era un lunes normal para Nidia Vergara cuando una avalancha de clientes llegó hasta el sitio para desayunar en su copetín. Una foto le reveló que ella, sin saberlo, sirvió una taza de cocido a los pilotos del Dakar. La historia cambió y aquel lunes se convirtió en excepcional.

El copetín de Nidia se ubicado sobre las calles río Ypane casi República, muy cerca de la Cámara de Diputados. Normalmente abre su negocio de lunes a viernes, pero este fin de semana se vio obligada a ofrecer servicios debido a que los funcionarios de Diputados trabajaban en la biblioteca y quería que la mujer les provea alimentos.

El copetín de Nidia se ubicado sobre las calles río Ypane casi República, muy cerca de la Cámara de Diputados. Normalmente abre su negocio de lunes a viernes, pero este fin de semana se vio obligada a ofrecer servicios debido a que los funcionarios de Diputados trabajaban en la biblioteca y quería que la mujer les provea alimentos.

El lunes de mañana el negocio se vio abarrotado de clientes, por lo que un funcionario del Congreso que estaba formando fila para comer algo, sacó una foto y compartió la imagen a un grupo de WhatsApp quejándose de la cantidad de personas que llegaron al lugar.

Rápidamente uno de sus contactos le dijo que en la foto estaba, Carlos Sainz y Sébastien Loeb, los pilotos que participaban en la competencia del Dakar acompañados de un equipo, estaban desayunando en el lugar. Esta foto se volvió viral en redes.

Esta historia ahora recobra vida bajo la versión de Nidia, quien tuvo que servir el desayuno a los “famosos” que ella desconocía por completo. “No le conocíamos, no sabíamos que eran famosos. Ellos llenaron mi local el domingo a la siesta y el lunes vinieron a desayunar”, comentó la mujer.

Según Nidia todo el fin de semana los hombres iban a comprar agua y gaseosas de su negocio y hasta ahora “tiene las heladeras vacías” de tantos productos que llevaban. Ella desconocía que personajes conocidos en todo el mundo se convirtieron en clientes suyos.

“El domingo almorzaron acá. Comieron lengua a la vinagreta y carne al horno. El lunes desayunaron café negro con unas gotitas de leche y galletitas. Uno de ellos tomo cocido porque, según me dijo, quería probar”, relató en contacto con Radio Monumental.

La mujer aún no puede creer lo que sucedió, pero su mente guarda con aprecio el recuerdo del paso de los extranjeros quienes encontraron en su comercio un buen y cómodo lugar para pasar las horas y alimentarse.

UH

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