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Hace 75 años comenzaba la segunda Guerra Mundial

Berlín.-Cuando Adolf Hitler ordenó la invasión de la ex Unión Soviética hace 75 años, el 22 de junio de 1941, el dictador alemán no sabía que gracias a la tenacidad del ejército rojo se acercaba el principio del fin de la Alemania Nazi.

La “Operación Barbarroja”, llamada así por el emperador Federico Barbarroja, un referente del nacionalismo alemán, fue uno de los episodios decisivos de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

Hitler deseaba conquistar los pozos petrolíferos del Cáucaso y los cereales de Ucrania para el desarrollo del llamado III Reich de los mil años, informa Télam.

El führer creía que bastarían cinco meses para que la Wehrmacht (ejército alemán) doblegara a los soviéticos a través de la guerra relámpago (Blitzkrieg), debido a que al Ejército Rojo se encontraba debilitado por las purgas que había aplicado el dictador José Stalin.

Los Aliados, liderados por Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, también pensaban que los soviéticos serían derrotados en muy poco tiempo.

La invasión empezó a las 3 de la madrugada del domingo 22 de junio de 1941, cuando tres millones de hombres, con 3000 tanques, 7000 cañones (respaldados por unos 3000 aviones de la Luffwaffe), ingresaron a la ex Unión Soviética en tres grandes bloques, junto con tropas de Hungría, Eslovaquia, Italia y Finlandia.

Una parte de las fuerzas avanzaba hacia el norte (Leningrado), las del centro en dirección a Moscú y la otra parte por el sur rumbo a Ucrania.

Los prisioneros de uno y otro bando eran fusilados. Hitler creía que el bolchevismo y el judaísmo eran la peor amenaza para la raza aria.

Atrás quedaba un pacto de no agresión firmado el 23 de agosto de 1939 por los ministros soviético y alemán, Viacheslav Molotov y Joachim von Ribbentrop, respectivamente, aunque tanto Hitler como Stalin sabían que la paz no duraría para siempre.

La intención del führer era colonizar la ex Unión Soviética hasta los Montes Urales, con el fin de crear “El Gran imperio Alemán”.

Desde el principio, el Tercer Reich advirtió que se trataba de una guerra de aniquilamiento, especialmente en contra de los judíos en la ex Unión Soviética.

De acuerdo a algunos historiadores, esta situación se dio después en el terreno de combate, ya que de un total de 5,7 millones de soldados del Ejército Rojo que fueron tomados prisioneros, más de tres millones murieron en campos de concentración alemanes.

“A principios de septiembre de 1941, cuando los combates en Kiev llegaron a su punto álgido, Hitler estaba relativamente satisfecho con el curso de la ´Operación Barbarroja´, salvo por el fracaso del Grupo de Ejércitos del Norte en tomar Leningrado”, recuerda el historiador Robert Forczyk en su libro “Hitler desafiado en Moscú”.

Sin embargo, Hitler y sus generales empezaron a comprender muy pronto que habían tenido un exceso de confianza con respecto a la invasión de la ex Unión Soviética, comparándola con los éxitos que habían tenido sus tropas en Francia, país que contaba con el mejor ejército del mundo en aquellos años.

Por supuesto, el frío (con temperaturas que alcanzaban a 50 grados bajo cero) jugó un papel central en el resultado de la guerra, a pesar de que los alemanes llegaron a solo 25 kilómetros de Moscú en diciembre de 1941.

En contra de los que manifestaban algunos de sus generales, Hitler -de acuerdo a una directiva del 21 de agosto de 1941- reafirmó que la conquista de la capital rusa, antes de la llegada del invierno, no debía ser el objetivo principal de la campaña.

Por eso, el dictador alemán ordenó ocupar Crimea y los campos de petróleo del Cáucaso.

Finalmente Hitler accede a que los nazis conquisten Moscú mediante la “Operación Tifón”, donde la Wehrmacht logra desplegar dos millones de hombres contra las tropas del Ejército Rojo en las afueras de la capital soviética.

La llegada de tropas siberianas, que se suman a un millón de soldados del Ejército Rojo (unas setenta divisiones), fue determinante para que los alemanes emprendieran la retirada luego de la Batalla de Moscú, el 5 de diciembre de 1941.

La Operación Barbarroja, en homenaje al emperador Barbarroja (por el color de su barba), había concluido desastradamente para los nazis.

El historiador británico Eric Hobsbawm señala en su libro “Historia del Siglo XX” que el 22 de junio de 1941 “es una fecha decisiva en la Segunda Guerra Mundial”.

“Era una operación tan disparatada -ya que forzaba a Alemania a luchar en dos frentes- que Stalin no imaginaba que Hitler pudiera intentarla”.

De todos modos, Hobsbawm señala que “(…) existen pruebas de que durante algunos días el propio Stalin se sentía desmoralizado y pensó en firmar un armisticio” con los nazis.

Después vendría la batalla de Stalingrado que significaría la gran derrota de la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial, a la que se sumaría el desembarco Aliado en las playas francesas de Normandía.

El 9 de enero de 1941, Hitler había dicho que “después de la destrucción de Rusia, Alemania sería inexpugnable”.

Felizmente no fue así, aunque los Aliados debieron esperar tres años más para ganar la guerra.

ip

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