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“El mejor activo de un emprendedor son sus valores”

“En el caso en que se hallen insertas en el mercado laboral, las mujeres enfrentan una serie de desventajas en el uso de sus propios ingresos”, según Igualdad de Género y Principales Brechas en Paraguay. La publicación de ONU Mujer proporciona elementos para estimar la magnitud de las desigualdades y evaluar el progreso en la reducción de las brechas de género.
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Las investigaciones realizadas dentro del comportamiento económico muestran que las mujeres dependen de su nivel de negociación para lograr una mayor autonomía en el destino de sus ingresos.

“Debido a su proceso de socialización sobre su rol en la familia, sus patrones de consumo e inversión son diferentes a los de los hombres, priorizando ‘altruistamente’ el uso de sus ingresos hacia bienes y servicios que satisfagan las necesidades colectivas y supeditando las propias”, remarca el estudio que menciona que la pobreza de ingreso constituye un obstáculo a la autonomía económica y limitan la toma de decisiones sobre el consumo y las inversiones para ella y su familia.

Ganan menos, deciden menos

Los patrones de uso de los recursos familiares en Paraguay están diferenciados por sexo, según la publicación. Si bien las mujeres ganan menos, al parecer destinan más recursos al hogar, sobre todo en la vivienda y su infraestructura.
La ausencia de ingresos propios, sean estos provenientes del trabajo o de una jubilación, implica una falta de autonomía económica. La falta de ingresos propios reduce el poder de decisión sobre el consumo y la inversión en el hogar, sobre la capacidad de elegir entre diversas opciones de bienestar y la de reservar recursos para su propio bienestar.

Los patrones diferenciados de gasto por sexo probablemente estén dando lugar a un uso de los ingresos femeninos priorizando el bienestar colectivo, por lo que el impacto negativo del menor ingreso de las mujeres no se traslada de manera proporcional al hogar. En la mayoría de las sociedades es admitido que el hombre deje parte de sus ingresos para uso individual, en tanto que no sucede lo mismo con las mujeres.

La falta de autonomía económica de las mujeres no se deriva sólo del acceso a un trabajo que reditúa ingresos. Las posibilidades de vivir una vida en condiciones de libertad y del ejercicio pleno de sus derechos económicos y sociales requieren no sólo ingresos, sino también acceso a servicios públicos, activos como tierra y capital, y educación a lo largo de la vida.

Brechas salariales

Un reciente trabajo del PNUD y ONU Mujeres (2013:114-115) muestra que, en promedio, las mujeres ganan aproximadamente el 70,6% de lo que ganan los hombres, sin considerar el nivel educativo ni las horas trabajadas. El trabajo en el sector privado (excluyendo el trabajo doméstico remunerado) registra menores brechas, mientras que la mayor se observa en el trabajo doméstico remunerado.

Una parte de las diferencias de ingreso mensuales se da porque las mujeres trabajan menos horas o presentan menores niveles educativos. Cuando se comparan los ingresos entre hombres y mujeres con similares características en cuanto a educación y tiempo de trabajo se verifican menores brechas, ya que las mujeres pasan a ganar por hora el 94,0% del ingreso de los hombres.

Ver publicación completa en: http://lac.unwomen.org/~/media/field%20office%20americas/documentos/publicaciones/igualdad%20de%20ge%CC%81nero%20y%20principales%20brechas%20en%20paraguay.pdf

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