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El Chaco, un ejemplo de liderazgo con mayúsculas

Por Gabriela Teasdale (*)@GabyTeasdale

El Chaco paraguayo es una de las regiones productivas más importantes de Paraguay. Los colonos menonitas hicieron de un territorio inhóspito y deshabitado, un polo industrial digno de orgullo. Esto no ocurrió de la noche a la mañana, demandó esfuerzo, dedicación y mucha constancia, valores que compartimos e impulsamos en nuestras organizaciones.

Los primeros colonos menonitas iniciaron su incursión en el llamado “infierno verde” a comienzos del siglo XX. Fue una lucha por la supervivencia que muchos perdieron, producto de las enfermedades, los accidentes de trabajo y el ambiente hostil. Muchos menonitas sacrificaron su vida en el Chaco y otros abandonaron el lugar convencidos de que era imposible radicarse allí.

Fue el grupo que continuó trabajando por sus sueños el que convirtió esa tierra tan poco hospitalaria en una fuente de riqueza para futuras generaciones. Esa misma región que parecía impenetrable para los colonos, hoy produce alimentos para la exportación y da trabajo a miles de personas.

Es por eso que estamos felices de trabajar junto a las colonias menonitas en la organización de una conferencia sobre liderazgo que John Maxwell ofrecerá en setiembre en Filadelfia. John cumplirá su deseo de visitar la zona y compartir tiempo con los descendientes de esos héroes que lucharon contra viento y marea por hacer realidad un sueño y por dejar un legado.

Esto es algo en lo que John insiste en sus libros y charlas, y es justamente el fundamento de su labor filantrópica con el proyecto “La transformación está en mí” que su fundación está llevando adelante en distintos países latinoamericanos (incluyendo Paraguay). Él nos insta siempre a tener una vida significativa que agregue valor a las personas y él constituye el ejemplo más patente de ese consejo.

Muchas veces me preguntan por qué John viene tan seguido a Paraguay. Francamente, él no necesita trabajar. A lo largo de su vida ha acumulado éxito y fortuna y a sus 70, uno pensaría que preferiría quedarse en Estados Unidos a pasar tiempo de esparcimiento con su familia en lugar de viajar durante horas, sosteniendo una agenda intensa con decenas de reuniones y conferencias en varios países. Pero John defiende a capa y espada el compromiso que asumió con la gente de los países que visita, de mantener en el tiempo un proyecto que está tocando la vida de cientos de miles de personas en Latinoamérica. Él no recibe una contraprestación económica por estas conferencias –como sí lo hace con las que organiza en Estados Unidos–, sino que al contrario, invierte su tiempo, sus recursos y el de los donantes de su fundación para conservar la iniciativa en pie. Eso es altruismo y con ese altruismo busca cumplir con una máxima que todos deberíamos imitar: tener una vida intencional con la que podamos dejar huella. Así como lo hicieron esos colonos que llegaron a nuestro país hace casi un siglo para cambiar el paisaje en el territorio más hosco de la región.

(*) Presidenta de la fundación Transformación Paraguaytransformacion.org/

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