Agronegocio

El agro en el sistema financiero

El sector agrícola pre­senta dificultades finan­cieras debido a la caída abrupta de precios inter­nacionales de materias primas que resultan en una disminución en la rentabilidad del negocio y de su cadena productiva.

ANÁLISIS

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 El sector agrícola pre­senta dificultades finan­cieras debido a la caída abrupta de precios inter­nacionales de materias primas que resultan en una disminución en la rentabilidad del negocio y de su cadena productiva. Este sector es sumamente importante para el siste­ma financiero paraguayo que se encuentra con la solidez y estabilidad ne­cesaria para hacer frente a esta situación desfavo­rable.

ACTIVOS & CARTE­RA DE CRÉDITOS

Los activos son distin­tas maneras en las que se puede materializar el ahorro. Los mismos pueden ser líquidos (di­nero), reales (inmuebles), y financieros (acciones y bonos). En el sistema financiero estos activos incluyen a los depósitos de los bancos y financie­ras en el Banco Central que son utilizados para respaldar los depósitos de los clientes, estos depó­sitos también son cono­cidos como reserva legal.

Según el informe de estabilidad financiera publicado por el BCP, los activos del sistema fi­nanciero paraguayo, que incluye a 17 bancos y 9 fi­nancieras, han aumenta­do 23% en de septiembre del 2014 al mismo mes del 2015, alcanzando 110,4 billones de guaraníes.

La cartera de créditos del sistema financiero paraguayo también viene aumentando desde hace algunos años a un ritmo acelerado. Los créditos otorgados a personas fí­sicas o jurídicas aumen­taron en un 26,6% en el periodo de tiempo men­cionado anteriormente alcanzando 70,9 billones de guaraníes a septiem­bre de este año.

Del total de créditos otorgados, el 49,7% fue­ron hechos en moneda extranjera y el restante en moneda local. Los cré­ditos en moneda extran­jera aumentaron desde el 2013, esto se debe en par­te a que el sector agrícola tiende a asumir présta­mos en dólares america­nos.

RELEVANCIA DEL AGRO EN EL SISTE­MA

El sector agrícola es su­mamente importante para el sistema finan­ciero paraguayo. El cre­cimiento en la cartera de créditos de los últimos tiempos fue impulsado particularmente por este sector. A septiembre de 2015 el crédito destina­do a la agricultura creció 32,5%.

Del total de créditos del sector bancario paragua­yo casi el 25% se destina al sector agrícola; siendo el principal rubro el de la soja. Al mismo tiempo, del total de la cartera de crédito de las financie­ras, el 18% corresponde a créditos agrícolas. El 86,7% de los créditos al sector agrícola se otorgan en moneda extranjera, debido a que sus costos e ingresos están denomi­nados en dólares ameri­canos.

El precio de los produc­tos agrícolas, incluido el de la soja, disminuyó en los últimos meses a causa de la caída de la demanda China. El precio de esta materia prima cayó 32% desde que alcanzó su pico en el 2012 y se estima que permanecerá en niveles similares al menos en los próximos dos años.

DIFICULTADES  FINANCIERAS EN  EL CAMPO

Esta caída de precios se traduce en una dismi­nución en la rentabilidad del negocio que a su vez es trasladada a diferentes actores de la cadena pro­ductiva tales como: aco­piadores, cooperativas, proveedores de insumo y maquinarias. La situa­ción empeora aún más porque la baja en el precio de los commodities no fue acompañada de un ajuste de costos. Por lo tanto, la situación financiera de los productores es des­favorable resultando en sobreendeudamiento. A partir de fines del 2014, la tasa de morosidad del sector agrícola fue au­mentando y actualmente se encuentra en 1,3%.

Las deudas de varios de los tomadores de créditos de este sector tuvieron que ser renegociadas ya sean reestructuradas, renovadas o refinancia­das (3Rs) debido a que los mismos presentaron dificultades para cumplir con sus obligaciones fi­nancieras. La cartera de créditos 3Rs fue aumen­tando desde enero de este año; a septiembre de 2015 representa 15,3% del total de créditos del sistema.

Como lo más probable es que el precio de los com­modities se mantenga en niveles bajos, los agentes del sector agrícola po­drían presentar cada vez más dificultades finan­cieras, sobre todo si no hay un ajuste de costes. En el 2009 el nivel de morosidad del sector au­mentó considerablemen­te a causa de la disminu­ción de producción por la sequía pero la recupera­ción vino de la mano de la buena cosecha posterior. Esta vez las dificultades financieras del sector son causadas por una razón completamente diferen­te: la caída de precios y por lo tanto de rentabili­dad, entonces se tardaría más tiempo en mejorar la situación.

MEDIDAS PARA  AYUDAR AL AGRO

En noviembre de este año el BCP anunció re­soluciones para poder atenuar el impacto que esta caída abrupta del precio de commodities pueda causar en la activi­dad económica del sector más importante del país y por lo tanto de su cade­na productiva; además de otorgar alivio financiero a los agentes del sector.

Las resoluciones con­sisten en facilitar a los tomadores de créditos del sector el proceso de rene­gociación de sus deudas inicialmente pactadas con el banco o financiera: ajustando la definición de créditos en mora, ex­tendiendo plazos a las operaciones originales y dando la posibilidad a los bancos de diferir previ­siones por un plazo de­terminado.

Además buscan facilitar el acceso a nuevo capital operativo para los pro­ductores, manteniendo la calificación de riesgo de los agentes de la cadena productiva agrícola que han obtenido pérdidas coyunturales causadas por la caída de precios.

Ahora bien, a pesar de que la distribución de la cartera de créditos está dominada por el sector agropecuario, el sistema financiero cuenta con el suficiente capital para hacer frente a los shocks económicos y con la liqui­dez adecuada. Además, los números demuestran que el negocio bancario tiene una rentabilidad elevada de alrededor del 28%.

Las pruebas de tensión simuladas por el BCP también muestran que ante un shock externo como lo sería el deterio­ro de la cartera vigente del sector agrícola y el aumento de la tasa de morosidad del mismo, el sistema financiero con­tará con el capital sufi­ciente para hacer frente a las dificultades del sector agrícola. No obstante, un monitoreo oportuno, por parte de la banca matriz, sobre los pagos de las deudas del sector evitaría efectos no deseados en el sistema financiero y en la economía misma.5Dias

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