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10 señales para saber si tenés un perro o un ‘perrhijo’

10 señales para saber si tenés un perro o un ‘perrhijo’¿Es una mascota o un integrante más de la familia? Son dos formas de ver y convivir con los canes y aquí te dejamos 10 señales para saber si lo que tienes en casa es un perro o realmente un ‘perrhijo’.
No es para asustarse, para muchos la manera en que algunas personas tratan a sus mascotas prácticamente raya la locura. Pero ¿es de locos, por ejemplo, ‘conversar’ con tu perros?

Los perros son como un hijo más para muchas familias.

Sandra Ferrer, investigadora dedicada a la educación y psicología canina, lista en su blog “Como educar a un cachorro” 10 señales para saber si lo que tenemos en la casa es un perro o lo que ella denomina un ‘perrhijo’.

1. En vez de dueño, te consideras más como un padre o una madre. Ser dueño no es malo, es aquel que adopta al perro y lo cuida, alimenta y educa. Sin embargo, hay quienes sienten más un amor maternal y paternal convirtiendo a sus perros más en hijos que en mascotas.

2. Cambiás tus rutinas para adaptarte a tu perro. Sos capaz de madrugar para darle un paseo largo e inclusive cambiar tus planes del fin de semana para no dejarlo solo. Tu perro se convierte en tu prioridad.

3. Sufres en vacaciones. Las vacaciones no son 100 por ciento relajante, porque estás pensando en tu perro: ¿estará bien?, ¿lo sacarán a pasear?, ¿le darán de comer correctamente?

4. Siempre intentas integrar a tu perro en tus distintas actividades. Desde ir de compras hasta visitar a los familiares, siempre con tu perro al lado.

5. No podés evitar comprarle caprichos. En tus compras nunca falta un paquete de galletitas o un juguete para tu perro.

6. Tu perro es el protagonista de la mayoría de tus redes sociales. No puedes evitar pubicar sus fotos en Facebook, Twitter o hasta le has creado una cuenta en Instagram.

7. Compartes la cama con tu perro. Y no solo eso, sino que adaptas tu postura al dormir para evitar despertarlo.

8. Le cocinas con amor. No solo te preocupas por darle la mejor comida, sino que dedicas parte de tu tiempo para informarte sobre lo que le puedes cocinar.

9. Hablás con tu perro. No te limitas a órdenes sencillas y concretas, sino que inclusive entablás conversaciones, y sí, él te escucha.

10. Considerás a tu perro mejor que a muchas personas. Prefieres la compañía de tu perro que la de muchas personas.

Para Sandra, si te identificás con algunos de estos puntos no es una mala señal, siempre que respetes su naturaleza canina.

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