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Qué es el Dengue ?
El Dengue
o Dengue Hemorrágico es una enfermedad febril de comienzo súbito,
de origen viral y que se transmite por la hembra del
mosquito Aedes
Aegypti (ver imagen)
La enfermedad es causada por cualquiera de cuatro virus
estrechamente relacionados (DEN-1, DEN-2, DEN-3 ó DEN-4)
que son transmitidos a los humanos por la picadura de un
mosquito infectado.
El Dengue es generalmente una enfermedad benigna, aunque la
convalecencia puede ser prolongada.
Sin embargo, también puede presentarse en
una forma grave y fatal denominada "Dengue
Hemorrágico".
Síntomas de
Dengue Clásico
-
Fiebre alta.
-
Dolor detrás
de los ojos.
-
Dolor de
cabeza fuerte, especialmente en la frente.
-
Dolores
intensos en las articulaciones y los músculos.
-
Náuseas y vómitos.
-
Erupción en
la piel similar al sarampión.
Esta erupción, se presenta
3 a 5 días después de la aparición de la fiebre y se
puede extender desde el torso a los brazos, piernas y
cara.
Síntomas de
Dengue Hemorrágico
-
Severos y
continuos dolores de estómago.
-
Sangrados en
diferentes partes del cuerpo.
-
Vómito
frecuente con o sin sangre.

Transmisibilidad
La
enfermedad no se transmite directamente de una persona a
otra.
Cuando un mosquito pica a una persona enferma, adquiere el
virus, que luego transmite a una persona sana.
Los
enfermos suelen infectar a los mosquitos desde el día
anterior hasta el final del período febril que es, en
promedio, de unos cinco días.
El mosquito se vuelve infectante de 8 a 12 días después de
alimentarse con sangre, y así continúa durante toda su
vida.
Período
de Incubación:
De 3 a 14 días, por lo común de 7 a 10 días.
Tratamiento
No hay
tratamiento específico para la infección con dengue, ni
tampoco hay vacunas disponibles.
El dengue clásico sólo tiene
tratamiento sintomático, con analgésico y reposición de
volumen. Está contraindicado el ácido acetilsalicílico
(aspirina) por el riesgo de hemorragias.
Sin embargo, para el dengue hemorrágico se
requiere atención médica, incluso terapia intensiva, y en
algunos casos es fatal.
Si una persona
tiene dengue, se debe impedir que sea picada nuevamente: así
se evita la transmisión a otras personas.
Prevención
La
única forma de prevenir la enfermedad es mediante el
control del mosquito y sus criaderos y la detección rápida
y temprana de los casos.
La comunidad en su totalidad debe
asumir la Responsabilidad por Convicción
de participar cada uno en su unidad de vivienda
aplicando las recomendaciones de las autoridades sanitarias.
Para reproducirse, el mosquito deposita sus huevos
generalmente en recipientes naturales o artificiales en los
que se deposita agua limpia por largo tiempo, cerca o dentro
de las viviendas, por ejemplo: charcos, botellas, floreros,
neumáticos viejos y otros objetos.
Esta enfermedad puede evitarse eliminando los criaderos de
mosquitos, al no dejar agua acumulada en recipientes u otros
objetos en el domicilio.
Tan solo insume unos minutos de
cada semana registrar, proceder en forma rutinaria y
continua en el tiempo al volcado de
los recipientes que tengan agua o puedan tener en algún
momento donde los mosquitos depositan sus
huevos .
Con esta acción
sencillamente se corta la
reproducción biológica y por ende la transmisión de
esta enfermedad.
Recomendaciones
Desechar todos
los objetos capaces de acumular agua: latas, botellas, neumáticos,
juguetes, etc.
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Mantener
boca abajo los recipientes que no están en uso: baldes,
frascos, tachos, etc.
-
Tapar los
recipientes con agua, cerrar bien las juntas de fosas sépticas,
pozos negros y tanques de agua.
-
Renovar el
agua de bebederos de animales, floreros, jarrones, etc.
cada dos días.
-
Despejar
canaletas para que el agua corra.
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Eliminar
toda basura abandonada en torno a las viviendas.
Protección
para las picaduras de mosquitos
-
El Aedes
aegypti es una especie diurna, con mayor
actividad de picadura dos horas después de la puesta de
sol y varias horas antes del amanecer.
-
Su
capacidad de vuelo es de aproximadamente 100 metros, por
lo que el mosquito que pica es el mismo que uno ha
"criado"
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Colocar
mosquiteros o telas metálicas en las viviendas.
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Utilizar
espirales, pastillas o líquidos fumigantes.
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Aplicar
repelente en las partes del cuerpo expuestas.
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