Brasil

Viaje al epicentro del zika, el virus que tiene en alerta al mundo

Alarma mundial

La ciudad brasileña de Recife es una de las más golpeadas. El drama de las madres que se infectaron y que ahora tuvieron hijos con malformaciones.

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En su quinto mes de embarazo, Daniele Ferreira dos Santos cayó enferma víctima de una fiebre alta y una serie de manchas rojas que invadieron su piel.

Su recuperación no tardó mucho.

Pero semanas más tarde, cuando fue al hospital a realizarse un examen prenatal, las noticias que recibió fueron tenebrosas: le dijeron que su bebé probablemente tenía una grave lesión cerebral. En diciembre, cuando su hijo Pedro Juan Campos dos Santos vino al mundo, el diámetro de su cabeza medía sólo 26 centímetros, aproximadamente un 20% menos del tamaño normal.

BRA105. RECIFE (BRASIL), 29/01/2016.- Alipio Martins sostiene a su hija Ana Beatriz durante una cita médica hoy, viernes 29 de enero de 2016, en la Fundación Altino Ventura, en Recife (Brasil). En Brasil hay cerca de 4 mil casos de microcefalia en recién nacidos que están bajo investigación de las autoridades para establecer si están relacionados con el virus Zika. EFE/Percio Campos
BRA104. RECIFE (BRASIL), 29/01/2016.- Alipio Martins sostiene a su hija Ana Beatriz durante una cita médica hoy, viernes 29 de enero de 2016, en la Fundación Altino Ventura, en Recife (Brasil). En Brasil hay cerca de 4 mil casos de microcefalia en recién nacidos que están bajo investigación de las autoridades para establecer si están relacionados con el virus Zika. EFE/Percio Campos
Uno de los bebés nacidos con microcefalia en Recife (EFE)

Ferreira dos Santos nunca fue diagnosticada con zika, pero ella culpa al virus por la malformación que padece su hijo y las duras consecuencias que la enfermedad ha traído a su vida. Vive en Recife, en el estado nororiental de Pernambuco, donde se encuentra el epicentro del virus. Y Pedro es uno de los más de 3.400 casos de microcefalia que pueden estar relacionados con el virus, pese a que científicamente no se ha demostrado que exista un vínculo directo entre el zika y este mal.

Originario de Africa, el zika se extendió por Asia y su aparición en Brasil fue registrada a mediados del año pasado. Desde entonces, se expandió como pólvora por el noreste debido, en parte, a la generalizada pobreza de la región, al calor ecuatorial y a la crónica infestación del mosquito Aedes aegypti, que también propaga el dengue y la chikungunya.

“Es la proverbial tormenta perfecta”, dijo Albert Ko, profesor de epidemiología de la Escuela de Salud Pública de Yale, que dice que ese estado es apenas uno de los lugares donde el virus inició. Dice también que otros investigadores creen que el mosquito pudo haber sido llevado a Brasil de otros lugares del mundo por quienes fueron a ver la Copa del Mundo de 2014 o a una competencia de canotaje realizada el mismo año.

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“Pudo haber sido una de las maneras en las que se introdujo el virus, pero ésta es la que prosperó –dijo Ko en referencia a la pobreza de Pernambuco–. En Brasil, las tasas de infestación son más altas en el noreste debido a razones climáticas y a razones socioeconómicas, así que tiene sentido que realmente haya arrancado allí”.

Durante mucho tiempo, los mosquitos han sido parte de la vida cotidiana de la familia dos Santos, así como de la de sus vecinos en la barriada pobre de Recife Apipucos, donde las aguas negras circulan en zanjas abiertas al aire público y donde el agua de lluvia, en esta ciudad ecuatorial, termina acumulándose en fétidos charcos o a las orillas de un estanque cercano repleto de basura. Las botellas de refresco, los envases de yogur y de margarina abandonados en el basural son el perfecto caldo de cultivo para la proliferación del Aedes aegypti.

An Aedes aegypti mosquito is seen on human hand in a laboratory of the International Training and Medical Research Training Center (CIDEIM) in Cali, Colombia January 28, 2016 REUTERS/Jaime Saldarriaga
“El mosquito está en todas partes en Recife. Si no me hubiera contagiado aquí, lo habría hecho en mi lugar de trabajo. Todos sabemos que el riesgo es alto”, dijo Dos Santos, que trabaja como recepcionista.

Pero no siempre había sido así. Brasil había eliminado la presencia del Aedes aegypti, que se adapta bien en el hábitat humano, vive en sus casas y puede reproducirse con el agua que se acumula en la tapa de una botella.

Los esfuerzos de erradicación masiva de las décadas de 1940 y 1950 permitieron a Brasil declararse libre del mosquito en 1958. Pero décadas después el insecto volvió, invadió lentamente a los países vecinos y encontró terreno fértil en las extensas llanuras de Brasil, en ciudades con poca planificación, con sistemas de agua potable y recolección de basura con evidentes limitaciones.

“Debido a que la distribución de agua es irregular, muchas personas, especialmente en las zonas más pobres, recogen agua de los estanques… lo que crea el caldo de cultivo ideal para los mosquitos”, dijo Ceuci Nunes, un infectólogo del Hospital Couto Maia en la ciudad nororiental de Salvador. “Lo mismo ocurre con la basura, que a menudo se deja sin recoger”.

Nunes aseguró que la actitud permisiva de los funcionarios regionales respecto a la erradicación del mosquito también ayudó a su proliferación, lo que a su vez produjo un número récord de casos de dengue en los últimos años.

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“Ha habido mucho descuido en la lucha contra el mosquito”, dijo Nunes, y agregó que muchos municipios simplemente “no lograron adoptar medidas de lucha adecuadas contra los mosquitos”.

Frente a esta crisis de salud pública, la presidenta Dilma Rousseff declaró la guerra contra el Aedes aegypti, y prometió desplegar a unos 220.000 miembros de las Fuerzas Armadas para que vayan, de puerta en puerta, a hablarle a la población acerca de cómo prevenir la propagación del mosquito. Hoy, la presidenta reconoció que por ahora Brasil viene perdiendo la batalla.

BRA01 BRASILIA (BRASIL), 29/01/2016.- La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff (c), visita al Cuerpo de Fusileros Navales en el día de movilización del Gobierno para combatir a los posibles focos de larvas del mosquito Aedes aegypti, que transmite los vírus Zika, Chikunguña y Dengue hoy, 29 de enero de 2016, en Brasilia (Brasil). EFE/ Roberto Stuckert Filho / Presidencia / SOLAMENTE USO EDITORIAL / NO ARCHIVO / NO VENTA
Dilma, visitando hoy a los equipos que trabajan para combatir el dengue (EFE)

El secretario de Salud de Recife, el infectólogo Jailson Correia, dijo que la ciudad le pidió al gobierno federal siete millones de dólares para adelantar programas de erradicación del Aedes aegypti en noviembre pasado, cuando los casos entre zika y su posible vínculo con la microcefalia apenas estaban saliendo a la luz pública. El dinero fue asignado en enero y sólo recibieron, según él, 300.000 dólares.

In this Jan. 26, 2016 photo, Daniele Ferreira dos Santos holds her son Juan Pedro, who was born with microcephaly, outside her house in Recife, Pernambuco state, Brazil. Santos was never diagnosed with Zika, but she blames the virus for her son’s defect and for the terrible toll it has taken on her life. (AP Photo/Felipe Dana)
Investigadores de la región también están estudiando si otro tipo de mosquito, endémico del noreste brasilero, también podría ser portador del virus del zika y, si es así, si puede generar casos de microcefalia. El portador del virus del Nilo, el mosquito Culex quinquefasciatus, está 20 veces más presente en la región que el Aedes aegypti, lo que podría ayudar a explicar la intensidad del brote del zika en el epicentro en Latinoamérica de esta enfermedad.

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Si esta hipótesis resulta cierta, la propagación del zika podría resultar más compleja de lo que se pensaba, dijo Constancia Ayres, investigadora del instituto Fiocruz en Recife: “Si ese es el caso, el problema es más complejo. Sólo un sistema de adecuado de saneamiento público ayudaría. El Culex se reproduce en aguas fétidas, a diferencia del Aedes”.

Por el momento, la mejor manera de evitar la infección es evitar las picaduras de mosquito, algo difícil en Recife donde la preocupación sobre los efectos del zika ha provocado un auge en la compra de repelente. En los pocos lugares donde todavía se encuentra disponible, una demanda frenética ha elevado a la estratosfera el precio de un producto ya de por sí costoso.

En el aeropuerto, una botella pequeña de repelente cuesta ocho dólares, una fortuna para quienes viven en una región donde el ingreso per cápita por hogar es de alrededor de 160 al mes, de acuerdo con la agencia estatal de estadísticas IBGE.

El gobierno brasileño prometió repartir repelente entre las mujeres embarazadas de bajos ingresos, pero el gesto no sirve de consuelo a Dos Santos.

Cuando se le preguntó si usaba repelente, Dos Santos sólo se echó a reír. Y eso que ahora tiene pocas razones para hacerlo.

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Desde su nacimiento, Pedro no ha cesado de llorar, al igual que muchos bebés con microcefalia. Deja de hacerlo las pocas horas que está dormido. Durante esas preciosas horas de sueño, Dos Santos mantiene sus dedos cerca del pecho del bebé para que tenga de dónde agarrarse. Sin eso, él bebé se pellizca con sus deditos y se despierta.

Su esposo estaba molesto por la lloradera del bebé, que le impedía ver su programa de televisión, dijo. También se mostró profundamente molesto por tener un hijo con un defecto de nacimiento.

Así que un par de semanas después de que Pedro llegara al mundo, su padre se fue de casa. Se llevó consigo el televisor de pantalla plana que era el mueble más importante del minúsculo hogar.

Fuente: AFP

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